¿Qué son las Constelaciones Familiares?

Constelaciones FamiliaresToda persona nace en el seno de una familia.  Ese hecho crea un vínculo con todos aquellos que pertenecen a ella.  Una instancia inconsciente, a la que Bert Hellinger denomina “consciencia familiar”, cuida de las condiciones que rigen en la comunidad de destino de la familia, condiciones a las que nosotros estamos expuestos y supeditados, queramos o no.  Esta conciencia se ocupa del vínculo en el sistema, de la compensación entre el dar y el tomar, y de todo lo referente al destino y al orden.  Parte del orden es que todos aquellos que pertenecen a ese sistema familiar, incluso los fallecidos, tienen el mismo derecho de pertenencia.  Cuando un miembro es excluido, despreciado u olvidado, por ejemplo un hijo nacido muerto, esta conciencia colectiva lleva a que otro, a menudo de una generación posterior, se identifique inconscientemente con ese excluido.  A través de esa implicación se asemeja a él e imita aspectos de su destino, sin que sepa por qué y sin que pueda defenderse ante ello.

Un segundo orden por el cual vela la conciencia colectiva es el orden jerárquico de acuerdo con el tiempo.  Esto significa que los padres tienen prioridad ante los hijos, y el primer hijo ante el segundo, etc.  Entre las familias rige, sin embargo, que una familia recién creada tiene prioridad sobre la anterior.  Así, la familia actual está antes que la familia de origen y la segunda familia antes que la primera, incluso cuando por ejemplo ésta se forma a raíz de un hijo habido fuera del matrimonio.  A la inversa de la conciencia personal, consciente, la que nos permite percibir de inmediato si está en peligro nuestra pertenencia como consecuencia de nuestra conducta, la conciencia colectiva, inconsciente, vela por la subsistencia y la unión de toda la familia.

Nos aferramos a muchas enfermedades y síntomas por un anhelo de estar cerca de nuestros padres o por la necesidad de pertenecer a nuestra familia.  A menudo en ese caso actúa una necesidad de compensación inconsciente donde nos sentimos culpables o mantenemos viva una presunta exigencia.  En otras ocasiones, la enfermedad nos obliga a detenernos momentáneamente cuando mediante nuestra actitud o nuestra conducta estamos violando un orden.

De “Aunque me cueste la vida” – Stephan Hausner

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