Pasos de la Sanación Pranica

master-choa-kok-suiLa sanación pránica puede hacerse de terapeuta a paciente o el individuo puede sanarse a sí mismo.

Los seis pasos de la sanación pránica son:

Limpieza. Para mantener una buena salud y balance en nuestras vidas, es indispensable purificar y deshacerse de pensamientos, emociones y creencias limitantes y negativas que bloquean el flujo natural de prana. Es importante identificar estas emociones que obstaculizan nuestra salud y conscientemente purgarlas.

Respiración. La tradición pránica trabaja con técnicas de respiración rítmica que inspiran y retienen el prana en los pulmones por un determinado tiempo y luego lo distribuyen lentamente. El ciclo se repite un número específico de veces, usualmente 100. El yoga pranayama está basado en estas técnicas de respiración.

Manipulación de la energía. Esta parte de la sesión de sanación consiste en una evaluación, limpieza y energización. La evaluación identifica los lugares donde la energía no está fluyendo o está causando problemas. Usualmente el practicante mueve sus manos – como un scanner – y utiliza la intuición. La limpieza también involucra movimientos de manos con los cuales se mueve la energía y se promueve el flujo de ésta. Finalmente, el sanador atrae el prana y lo canaliza hacia los lugares donde hace falta, proyectándolo de manera que energiza a quién lo recibe.

Mantenimiento. Existen ciertas técnicas para mantener el prana fluyendo. Éstas incluyen la práctica frecuente de ejercicios de respiración, una dieta saludable, práctica de ciertos ejercicios físicos – como yoga- y balancear los estados anímicos al igual que mantener un entorno libre de negatividad.

Meditación. Practicar frecuentemente técnicas de meditación mantiene el flujo de prana y por ende nuestra salud mental, emocional, energética y física.

Ejercicios del maestro Choa. Estos ejercicios son prácticas específicas que combinan movimientos de yoga tibetano y la mentalfísica. Los primeros consisten en cinco posturas de yoga que aumentan el nivel de energía del individuo, y la mentalfísica es una rutina de ejercicios de respiración para canalizar y aumentar el flujo de prana.

Manual de conservar caminos

Manual de conservar caminos

  1. Al principio del camino hay una encrucijada. Allí puedes pararte a pensar en la dirección que vas a tomar. Pero no te quedes demasiado tiempo, o nunca saldrás de ese lugar. Hazte la clásica pregunta de Castaneda: ¿cuál de estos caminos tiene un corazón? Reflexiona lo necesario sobre las opciones que tienes delante, pero una vez que des el primer paso, olvídate definitivamente de la encrucijada, pues en caso contrario nunca dejarás de torturarte con la inútil pregunta: “¿El camino que elegí era el correcto?” Si prestaste oídos a tu corazón antes de ponerte en movimiento, escogiste sin duda el buen camino.

El camino no dura para siempre. Es una bendición recorrerlo durante algún tiempo, pero un día terminará, y por eso debes estar siempre listo para despedirte en cualquier punto. Por mucho que te deslumbren determinados paisajes, o te asusten ciertos trechos donde hay que esforzarse especialmente para seguir en pie, no te aferres a nada. Ni a los momentos de euforia, ni a los interminables días en los que todo parece difícil, y el progreso es lento. Más tarde o más temprano llegará un ángel, y tu jornada habrá llegado a su término. No lo olvides.

Honra tu camino. Fue tu elección, fue decisión tuya, y en la misma medida en que tú respetas el suelo que pisas, este mismo suelo respetará tus pies. Haz siempre lo más adecuado para conservar y mantener tu camino, y él hará lo mismo por ti.

Equípate bien. Lleva un rastrillo, una pala, una navaja. Entiende que para las hojas secas las navajas son inútiles, y que para la hierbas muy enraizadas los rastrillos son inútiles. Conoce siempre qué herramienta hay que emplear en cada momento. Y cuida de ellas, porque son tus mayores aliadas.

El camino va hacia delante y hacia atrás. A veces es necesario volver porque se perdió algo, o porque un mensaje que debía haber sido entregado se quedó olvidado en un bolsillo. Un camino bien cuidado permite que puedas volver atrás sin grandes problemas.

Cuida del camino antes de cuidar de lo que está a su alrededor: atención y concentración son fundamentales. No dejes que las hojas secas del borde del camino te distraigan, ni que la manera como los otros cuidan sus propios caminos desvíe tu atención. Usa la energía para cuidar y conservar el suelo que recibe tus pasos.

Ten paciencia. A veces es necesario repetir las mismas tareas, como arrancar las malas hierbas o cubrir los agujeros que surgieron tras una lluvia inesperada. Que esto no te enfurezca, pues forma parte del viaje. A pesar del cansancio, y a pesar de las tareas repetitivas, ten paciencia. 

Los caminos se cruzan: las personas pueden explicar el tiempo que hace. Escucha los consejos, pero toma después tus propias decisiones. Tú eres el único responsable del camino que te fue confiado.

La naturaleza sigue sus propias reglas: por lo tanto, tienes que estar preparado para los súbitos cambios del otoño, para el hielo resbaladizo del invierno, para las tentaciones de las flores en primavera, y para la sed y las lluvias del verano. En cada estación, aprovecha lo mejor que te ofrezca, y no te quejes de sus particularidades.

Haz de tu camino un espejo de ti mismo: no te dejes influir en absoluto por la manera como los demás cuidan de sus caminos. Tú tienes un alma que escuchar, y los pájaros transmitirán lo que tu alma quiere decir. Que tus historias sean bellas y agraden a todo lo que tienes en torno. Sobre todo, que las historias que cuente tu alma durante la jornada se reflejen en cada segundo del recorrido.  

Ama tu camino: sin este principio, nada tiene sentido.