Quien es tu prioridad?

paisajes-432Cada dia puede ser el ultimo, cada mirada puede ser la ultima, cada respiracion puede ser la ultima.

Claro, sucede que no somos conscientes de eso, porque nuestro cerebro y nuestra vida con tanta velocidad, no permite que lo seamos.  Pero que sucederia si pararamos un minuto, y nos hicieramos consciente de eso, que puede ser el ultimo.

Que harias si te dijeran que a partir de ahora tenes solo 24 hs para vivir todo lo que tenes pendiente? que este viaje se acaba en tan solo 24hs?  Y de ahi en mas se activara esa chispa de entusiasmo y accion, que te diera la posibilidad de meter la mayor cantidad de experiencias en estas cortas 24hs.

Entonces podes tomar una hoja y una lapicera, o tu celu ya que hoy somos mas amantes de la tecnologia, y hacer una lista de todas las cosas que queres hacer antes de dejar esta experiencia, y de ahi en mas concretar y tachar una a una.

Pasamos mas tiempo haciendonos problemas que mirando que es lo que tenemos para ser felices.  Seamos conscientes de esto, no nos quedemos en que es cursi o no tengo tiempo, o dejame de hinchar que tengo cosas mas importantes que hacer?

Que es lo mas importante que tenes en tu vida?

 

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El limite es sano

limitesHoy en día seguramente has escuchado que debes dejar a tus hijos crecer saludablemente, permitiéndoles que conozcan todo lo que hay a su alrededor, por lo que se la viven yendo y viniendo a cuanta clase extraescolar exista. Ahora los/as niños/as son diferentes a los de antes, porque tienen un “nuevo chip” que hace que la tecnología los pueda callar y/o entretener días enteros.

Pero cuando llegas a casa después de un largo día, cuando todos están cansados y/o cuando se llega la hora de despertarse y arreglarse para ir a la escuela, no hay ningún sistema electrónico que te ayude para que tu hijo se vista, coma y deje su tarea lista sin berrinches y/u horas agotadoras de estar tras ellos. Quizá te desesperas, te sientes mal padre si llegas a gritarle y no pienses en si le diste alguna nalgada, porque la culpa se avecina en tus pensamientos.

Al final del día crees que has fracasado como padre ya que tu niño no es tan “educado” como su amiguito, él si se come todas las verduras, no hace pataletas cuando lo llevan al supermercado. Puedes pensar que le has dado todo, que está en las mejores escuelas, que tiene la mejor ropa, que vais de vacaciones a los mejores lugares, que lo cuidas, le das abrazos, le das su medicina cuando está enfermo, aún así no entiendes que pasa.

Sucede que en casa los limites que se han impuesto no son los adecuados, ya que decirle NO a tus nin@s también es amarlos. Los límites son sin rigidez ni imposiciones, respetando, pero sobretodo respetándose a uno mismo. Es importante que como padres, sepas que tú eres quien decidirá qué es lo mejor para ellos, por ejemplo, hay que comer verduras, pero tu niño puede elegir si come zanahorias o chayote. Eso le va a permitir expresar sus decisiones, le hará saber qué es importante, y qué es escuchado; pero sobre todo sabrá diferenciar entre lo que puede y no puede hacer.

Hay maneras adecuadas y saludables para decirles a tus pequeños que hay reglas en casa, que estas deben ser cumplidas, no desde el margen de un dictador, si no de manera flexible y adecuada a la edad de cada uno de tus hijos. Es importante que tengan una referencia. Y lo más importante, quien aplique una regla debe ser congruente con ella, ya que si tu hijo te escucha diciendo mentiras o tirando basura, él querrá hacer lo mismo puesto que Tú eres su ejemplo, su “héroe”.

A manera de reflexión, es importante que observes la comunicación que tienes con tu pareja y a su vez, con tus hijos, esto te ayudará a observar si estás enviando de manera adecuada la información que requieren. Es muy diferente decirles: “me ayudas a recoger tus juguetes” a “¡recoge tus juguetes!”

Para recordar:

Decirle que no a tus niños, también es amor.

Poner límites sin rigidez ni imposiciones, respetando, pero sobretodo respetándose a uno mismo.

Quien aplique una regla debe ser congruente con ella.

Acerca del Ego y los elogios

Ego…Recuerda la clase de sentimiento que experimentas cuando alguien te elogia, cuando te ves aprobado, aceptado, aplaudido… Y compáralo con el sentimiento que brota en tu interior cuando contemplas la salida o la puesta del sol, o la naturaleza en general, o cuando lees un libro o ves una película que te gustan de veras. Trata de revivir este último sentimiento y compáralo con el primero, el producido por el hecho de ser elogiado. Comprende que este primer tipo de sentimiento proviene de tu propia “glorificación” y “promoción” y es un sentimiento mundano, mientras que el segundo proviene de tu propia realización y es un sentimiento anímico.

Veamos otro contraste: recuerda la clase de sentimiento que experimentas cuando obtienes algún éxito, cuando consigues algo que anhelabas, cuando “llegas arriba”, cuando vences en una partida, en una apuesta o en una discusión. Y compáralo con el sentimiento que te invade cuando disfrutas realmente con tu trabajo, cuando de veras te absorbe por entero la tarea que desempeñas. Y observa, una vez más, la diferencia cualitativa que existe entre el sentimiento mundano y el sentimiento anímico.

Y todavía otro contraste más: recuerda lo que sentías cuando tenías poder, cuando tú eras el jefe y la gente te respetaba y acataba tus órdenes, o cuando eras una persona popular y admirada. Y compara ese sentimiento mundano con el sentimiento de intimidad y compañerismo que has experimentado cuando has disfrutado a tope de la compañía de un amigo o de un grupo de amigos con los que te has reído y divertido de veras.

Una vez hecho lo anterior, trata de comprender la verdadera naturaleza de los sentimientos mundanos, es decir, los sentimientos de autobombo y vanagloria, que no son naturales, sino que han sido inventados por tu sociedad y tu cultura para hacer que seas productivo y poder controlarte. Dichos sentimientos no proporcionan el sustento y la felicidad que se producen cuando contemplas la naturaleza o disfrutas de la compañía de un amigo o de tu propio trabajo, sino que han sido ideados para producir ilusiones, emoción… y vacío.

Trata luego de verte a ti mismo en el transcurso de un día o de una semana y piensa cuántas de las acciones que has realizado y de las actividades en que te has ocupado han estado libres del deseo de sentir esas emociones e ilusiones que únicamente producen vacío, del deseo de obtener la atención y la aprobación de los demás, la fama, la popularidad, el éxito o el poder.

Fíjate en las personas que te rodean. ¿Hay entre ellas alguna que no se interese por esos sentimientos mundanos? ¿Hay una sola que no esté dominada por dichos sentimientos, que no los ansíe, que no emplee, consciente o inconscientemente, cada minuto de su vida en buscarlos? Cuando consigas ver esto, comprenderás cómo la gente trata de ganar el mundo y cómo, al hacerlo pierde su vida. Y es que viven unas vidas vacías, monótonas, sin alma…

Propongo a tu consideración la siguiente parábola de la vida: un autobús cargado de turistas atraviesa una hermosísima región llena de lagos, montañas, ríos y praderas. Pero las cortinas del autobús están echadas, y los turistas, que no tienen la menor idea de lo que hay al otro lado de las ventanillas, se pasan el viaje discutiendo sobre quién debe ocupar el mejor asiento del autobús, a quién hay que aplaudir, quién es más digno de consideración. .. Y así siguen hasta el final del viaje.

Anthony de Mello

¿Como se protege El Ego?

El egoSin el ego, ahamkara como se dice en sánscrito, no podríamos vivir. Él es el intermediario entre nuestro verdadero ser, el atman, y este mundo material. El problema no está cuando usamos el martillo para clavar clavos, sino cuando nos creemos que somos el martillo. El ego es algo muy pequeño, miedoso y que necesita protegerse como un niño pequeño de este Universo tan vasto e inabarcable del que resulta imposible imaginar sus dimensiones.

Vamos a conocer resumidamente los mecanismos básicos que el ego usa para protegerse de la inmensidad del Universo y así no sentir su inferioridad. Existen muchas más estrategias pero sólo citaremos las más importantes:

  • Escotoma. Significa literalmente “ver aquello que deseamos ver“. Cuando hay muchas cosas alrededor del ego que no comprende o bien son dolorosas, éste no quiere ver ni sentir, entonces se reduce su campo de visión a un pequeño lugar donde todo es “rosa” en el que sólo existen esas las cosas que sólo desea ver y sentir.
  • Introyección. Es la imitación de actitudes y costumbres de aquellas personas que nos rodean con el fin de que el ego no se sienta rechazado ni abandonado.
  • Proyección. O culpar siempre a los demás de nuestros pecados, ver la paja ajena pero no el travesaño que cubre nuestros ojos. Cuando la oscuridad, la maldad, el rencor, el odio, la ira o el dolor invade por doquier todo nuestro Ser, el ego prefiere proyectar para no tener que autocastigarse.
  • Evasión. Cuando existe un problema consciente del que el ego no quiere responsabilizarse prefiere desviar la atención hacia otras tareas para no sentir la pérdida. El miedo a perder es muy grande.
  • Racionalización. Es una forma de controlar y re-ordenar creencias, prejuicios o miedos para que todo quede acomodado al gusto del ego.

En realidad todos estos mecanismos son autoengaños inmaduros, infantiles. En psicología se suele decir “complejo de Peter Pan”. Estos mecanismos nos proporcionan una tranquilidad efímera, es pan para hoy pero hambre para mañana. Madurar es responsabilizarse conscientemente. Madurar es crecer. Sin madurez es imposible llevar una vida espiritual. Como la vida no es de color de rosa sentiremos dolor mientras maduramos pero la recompensa es una paz que nunca antes has sentido.

Los grandes Maestros de la espiritualidad de todos los tiempos dicen que somos niños que no hemos superado los 13 años mentales. Pero aún así tenemos una oportunidad de evolucionar. La vida sigue ahí, inmaculada, esperando a ser descubierta Depende de ti… ¿Quieres tomar las riendas de tu vida, quieres dejar de ser esclavo y convertirte en Amo de tu vida? ¿Te atreves a mirarte al espejo?

Para recordar:

Madurar es responsabilizarte de las consecuencias de tus acciones.

Escuela Tantrica Sivaita.

Limites emocionales… como establecerlos?

LimitesLos límites emocionales nos capacitan para protegernos, nos permiten conocernos mejor a nosotros mismos, y por tanto, nos facilitan la relación con los demás. Poner límites es respetar espacios y tiempos ajenos, nos ayuda a asegurarnos de que nuestro comportamiento es apropiado e impide que ofendamos a los demás o seamos ofendidos. Si hemos establecido límites normales, nos damos cuenta de cuándo estamos siendo abusados. La persona que no ha puesto límites no se da cuenta de que está siendo abusada física, emocional o intelectualmente.

Lamentablemente, los codependientes permanecen en relaciones abusivas porque no han sabido establecer límites a su comportamiento. Esto está muy relacionado con nuestro Dharma, donde nuestro Maestro siempre nos pedirá svadiyaya y pranidhana, requisitos imprescindibles para que la práctica del Guru Yoga surja de manera natural. La Libertad no tiene nada que ver con permitir a nuestro ego hacer lo que le plazca sino a nuestro Ser.

Los padres deben enseñar a sus hijos a poner límites desde que son pequeños. La forma en que un niño aprende es diciendo “no” cuando sea preciso, pero sin despotismo sino siendo amable, lo cual le ayuda a reafirmar su identidad personal. Los padres “normales” comprenden que las necesidades y los sentimientos de sus hijos deben de ser respetados pero no consentidos ad infinitum. Sin embargo, en las familias disfuncionales, la atención la recibe la persona enferma o adicta, y sus hijos amoldan su comportamiento para complacer a esa persona o para evitar disgustarle. Cuando los niños se enfocan en sus padres, pasando por alto sus necesidades y sentimientos, no adquieren los recursos necesarios para poder reconocer sus propios sentimientos, saber lo que piensan, quienes son, o para aprender a comportarse en ciertas ocasiones. Esto es, precisamente, lo que hace que la persona no tenga o ponga límites, y se convierta en codependiente.

En muchos casos, los hijos de padres codependientes temen las consecuencias si se niegan a hacer algo que ellos consideran injusto o inapropiado. Debido a esto quizás jamás aprendan donde terminan sus límites y comienzan los de los demás. Los padres, o maestros de escuela, no violan deliberadamente los límites de los niños; y si lo hacen es porque no tienen un claro sentido de su propia identidad o no comprenden la importancia de enseñar a los niños a poner límites. Cuando nuestros límites emocionales son violados, nos sentimos devaluados como personas, no podemos aceptar o dar amor de una forma normal y adecuada. Construimos muros y corazas en lugar de límites, e inclusive rechazamos los halagos que nos hacen y dudamos de cualquier persona que esté tratando de acercarse a nosotros.

La manera de comenzar a establecer o reconstruir nuestros límites emocionales es prestar atención a nuestros sentimientos de vergüenza. Si la sentimos con ciertas personas, nos debemos preguntar si nuestros límites están siendo violados, y examinar nuestros sentimientos para poder saberlo. Si nos damos cuenta de que alguien los ha violado, debemos expresar lo que nos hace sentir mal mas no exigir que el otro cambie, aunque en ese momento todavía no sepamos el por qué.

Es imprescindible que aprendamos a valorarnos, a consolar, a cuidar al niño que todos llevamos adentro. Si los sentimientos de temor, ira o dolor nos agobian, debemos buscar ayuda profesional. De ese modo, conoceremos su origen, aprenderemos a cuidarnos, a valorarnos, a establecer límites. Escribir un diario, por ejemplo, puede ayudarnos a conocernos mejor, a darnos cuenta de muchas cosas, a saber lo que nos gusta o disgusta, y, sobretodo, lo que deseamos llegar a ser.

Cuando comenzamos a establecer límites, a veces encontramos oposición en los que están más cerca de nosotros, especialmente de aquellos que violaron nuestros límites. Quizás hasta nuestra relación con ellos se deteriore temporalmente. Sin embargo, con el tiempo, según vayamos sanándonos, nuestras relaciones mejorarán. Nadie más que nosotros mismos puede establecer los límites que necesitamos. El hacerlo quizás requiera ayuda o guía profesional, pero la responsabilidad total para hacerlo la tenemos cada uno de nosotros, individualmente.

Para recordar:

Aprende a expresar lo que te hace sentir mal, mas no a exigir ni a reclamar.

Cuando expresas presta mucha atención a lo que dices y cómo lo dices.

Da a los demás lo que te gustaría recibir, pero da lo mejor de ti sin esperar nada a cambio porque quien espera, desespera.

Para ser respetado primero debemos aprender a respetar aunque mucho antes debemos respetarnos a nosotros mismos sin autoengaños, victimismos, sabotajes, etc.

De la Escuela Tantrica Sivaita

La Vanidad

vanidadPor definición todo ser humano está poseído por la vanidad. Desear ser bello, el anhelo de la belleza física y la capacidad de reconocerla parece arraigado en lo más profundo de la psique humana. Sin saber por qué, los lactantes reaccionan alegremente ante un rostro amable y agradable, y lloran cuando ven expresiones feas o distorsionadas, generando una señal interna de alarma ante un peligro. Hacia los cuatro o cinco años, los niños reconocen perfectamente las diferencias físicas sutiles entre las personas y juzgan a los demás por su apariencia. Comienzan los prejuicios, la enfermedad más abundante en la sociedad actual. Toman conciencia de su propio aspecto y les encanta experimentar; cuanto más elegantes, sofisticados y raros sean, o cuanto más integrados estén en alguna tribu urbana, más se ensalza su ego. Basta observar a un pequeño disfrazarse y ver el deleite con que se mira al espejo. El súmun: la adolescencia, que según Osho, dura casi toda la vida en la mayoría de nosotros. La belleza es una moda y nosotros sus devotos idolatras.

La adolescencia es el inicio del apego al mundo de las apariencias, al mundo de las vanidades: una inmadurez emocional que dura hasta más allá de los 40. Por desgracia, en la vida contemporánea la búsqueda ancestral de la belleza se ha convertido, casi exclusivamente, en una fijación por ciertas imágenes, fomentada por los medios de comunicación, la publicidad y reforzada por las actitudes del público hacia la salud y el envejecimiento. Las ideas históricas sobre la belleza, las cuales resaltaban la perfección de nuestra naturaleza profunda, se han erosionado en esta cultura masiva hasta convertirse apenas en un asunto de “verse bien”, lo cual se consigue con el maquillaje correcto, el vestuario correcto, la cremita correcta, la peluquería correcta, sin hablar de las increíbles cantidades de dinero gastadas, y si todo eso falla, el cirujano plástico correcto. La vanidad, ciega e ignorante, cree que la belleza puede encontrarse en un frasco, en unos trapitos o un trozo de plástico insertado a la fuerza en el cuerpo. Esta ignorancia es aprovechada por muchos para dar rienda suelta a su creativa avaricia. Y, tras la sucesión de vanidades, muchas gentes en todo el mundo muriendo de hambre las cuales ignoramos por completo.

La pereza nos lleva a consumir productos que, en unos casos son tóxicos y, en otros, son inócuos para el cuerpo, pero no para el bolsillo. Por un simple resfriado se consumen ingentes cantidades de antibióticos sin prescripción médica. Por unos granos en la piel, innumerables cremas inservibles, sin tomarnos ninguna molestia en averiguar su causa real, la mayoría de las veces, no evacuar correctamente todos los días. La toxicidad de los autotratamientos es grave, ensucia el organismo y empeora los problemas de salud física, emocional y mental de la persona. Un círculo vicioso que retroalimenta enfermedades psicosomáticas crónicas. La pereza, los prejuicios y resistencias, junto con el miedo y la falta de decisión, evitan la introspección y el autoanálisis, la natural observación de uno mismo y los consecuentes preventivos como una dieta correcta, higiene, hábitos y actitudes armónicas, actividad física adecuada, yoga, liberación y sanación emocional.

Cuatro son los apegos que conducen al ser humano a la ausencia de belleza y a la enfermedad. El apego por lo artificial, por las personas, las emociones y las ideas. Describámoslos más detalladamente:

El apego por lo artificial.

Llámese comida basura o rápida, máquinas, vitaminas o sustancias para inyectar en la piel y estirarla. Envanecimiento envasado. Efectivamente, se conocen de sobra los efectos nocivos de la comida basura y rápida, la inutilidad de los botes de “vitaminas”, en lugar de tomar una buena pieza de fruta o un saludable plato de legumbres, confundiendo “complemento alimenticio” con “comida”. El abuso del transporte con máquinas que debilitan nuestro sistema locomotor, así como la moda de retocarse las arrugas naturales del rostro que sencillamente muestra lo que se ha experimentado en sus facciones. Todo ello conlleva unos efectos dañinos para nuestra salud integral: barrigas hinchadas, estreñimiento, granos, dermatitis, eccemas, alergias, pieles pálidas y amarillentas, flaccidez, manchas, lenguas sucias o moteadas, alopecias, alitosis, fragilidad de las uñas, problemas cardiovasculares, toxicidad de la sangre y de las vísceras, falta de inmunidad ante las enfermedades, gripes, dolores frecuentes, etc. Cuando esto ocurre acudimos normalmente a automedicaciones y remedios que lo único que consiguen es hacernos dependientes de fármacos y vanidades enfrascadas.

El apego por las personas.

¿Cuántas veces estamos junto a personas que no nos convienen, que nos hacen daño, que son parásitos o, simplemente, confundimos los sentimientos e impedimos la libertad del otro por miedo a la pérdida, rechazo, soledad, etc.? La compresión y la compasión no implican autodestrucción. A veces, la mejor ayuda que podemos y debemos prestar a alguien es desde la distancia. Más aún, ten por seguro que ayudando a los demás, nos ayudamos a nosotros mismos y nos hacemos mejores personas. En cambio, el apego nos lleva a emociones insanas que destruyen y autodestruyen.

El apego a las emociones.

“Por ahí vienen nubes negras pero no pasa nada pues pronto se irán”, así reza un dicho popular que nunca o casi nunca escuchamos. No es malo sentir emociones negativas, pues somos humanos. Lo que es malo es enamorarse de ellas. Preferimos estar enrocados en el odio, el rencor, la tristeza y tantas otras emociones densas que justificamos muy adecuadamente con nuestro ego soberbio, que vibrar en el amor y la armonia, sin querer darnos cuenta de que, de esa forma, enfermamos envolviéndonos en un laberinto de neurosis y psicosis.

El apego a las ideas.

Un simple ejemplo de ello es cuando nos quejamos constantemente de que estamos estreñidos y nos queremos convencer de que no es posible porque llevamos una dieta sana con abundancia de fruta, verdura, legumbres y agua. Evidentemente, el estreñimiento no está en tu cuerpo, sino en tu mente. Suelta esas ideas de asco o rechazo, actúa ante pensamientos como: “no me levanto de la silla cuando viene el apretón porque tengo mucho trabajo”, etc. Si analizas detenidamente, te darás cuenta de que la pereza o la soberbia son las causantes que nos conducen al estreñimiento, y a cosas más graves, aún llevando una dieta saludable. Así pues, analiza tu vida diaria, busca todas las rigideces, manías, represiones, prejucios que nos llevan a enfermar física y emocionalmente, y evacúalas. Tres son las “virtudes” de los egos, a saber: egoísmo, egocentrismo y egotismo; que significan respectivamente: el que sólo piensa en sí mismo, insensible a los padecimientos de los demás; el que se cree el centro del mundo y el que tiene aires de grandeza, megalómano. Estas 3 egolatrías conforman los 3 venemos más graves de la humanidad.

Extraido de “Escuela Tantrica Sivaita”

Catarsis

catarsisUna catarsis o experiencia catártica, es una experiencia interior purificadora, de gran significado interior, provocada por un estímulo externo. Proviene del término griego Κάθαρσις, katarsis o katharsis que significa purga o purificación, y es un término aceptado por la Real Academia Española. El concepto de catarsis tiene profundas raíces antropológicas y a partir de esos orígenes, se la ha empleado en la medicina, la tragedia griega, el psicoanálisis, y hasta aplicada a la risa.

Origen antropológico de la catarsis
En ciertos lugares se practica el chamanismo, que es un conjunto de creencias y prácticas referentes a los chamanes. Los chamanes son considerados personas dotadas de poderes espirituales para sanar a los enfermos, etc. Uno de los papeles que interpreta el chamán, es el de recolector y preparador de las fuerzas benéficas que derrotarán a las fuerzas maléficas. La expulsión final de lo maléfico, frecuentemente viene acompañada de un simbolismo material. Es así como el curandero exhibe un pedazo de algodón o un residuo cualquiera, que pretende extraer del cuerpo del enfermo. El chamanismo tiene analogía con aquellas operaciones rituales griegas en donde el objeto maléfico era extraído. Este objeto extraído los griegos lo denominaban katharma, palabra que significa además víctima sacrificial humana. Al katharma chamanista lo podemos mirar como provocador de la enfermedad que puede llevar a la muerte; en este sentido, es el provocador de la crisis. Mientras la curación viene a ser la expulsión de “impurezas”, unas veces espirituales (como los malos espíritus) y otras materiales (como el objeto chamánico). Y así como en las sociedades primitivas se pretendía restablecer el orden sacrificando a la víctima propiciatoria expulsándola, de la misma manera la curación viene dada por la expulsión del katharma.

Con estos antecedentes, podemos ubicar ahora la palabra katharsis. Según el filósofo René Girard, esta palabra significa en primer lugar el beneficio que la ciudad obtenía de la eliminación del katharma. Antes de ser ejecutado, el katharma era paseado por las calles de la ciudad, para que atraiga sobre sí todos los malos gérmenes, y evacuarlos haciéndose eliminar él mismo.

Se puede afirmar que Girard concibe al término catarsis como categoría o concepto que se refiere a expulsión. La categoría de expulsión se sustenta en la hipótesis antropológica de que, cuando las comunidades arcaicas entraban en crisis interna se volvían violentas, expulsando así al supuesto causante del desorden. Sin embargo, dicho culpable frecuentemente era acusado injustamente, es decir venía a ser un chivo expiatorio. Por otra parte, dicha expulsión que ejercieron las comunidades primitivas, se seguiría efectuando a lo largo de la historia, incluso en nuestra Edad Contemporánea, pero con matices y formas de presentarse distintas.

La catarsis y la tragedia griega
El término katharsis también lo encontramos en la tragedia griega, cuando a ella se refiere Aristóteles. En la Poética se emplea esta palabra para designar el efecto que ejerce la tragedia en los espectadores. La tragedia, con el recurso a la piedad y al terror, logra la expurgación de tales pasiones. Katharsis en Aristóteles, es la purificación psicológica por el terror y la piedad.

En otras palabras, el espectáculo (tragedia) debe producir en los espectadores, sensaciones de compasión y terror, que los purifique de estas emociones, a fin de que salgan del teatro sintiéndose limpios y elevados, con una alta comprensión de los caminos de los hombres y de los dioses.

El término griego phobos se traduce como terror, miedo, pánico, espanto. El término griego eleos como misericordia, compasión, piedad. Unas veces se traduce al español phobos como terror mientras en otras obras se encuentra como temor. Para eleos, unas obras emplean compasión, mientras otras piedad.

En cuanto a las características de estas emociones, tenemos que, según Aristóteles, la piedad o compasión es una pasión penosa suscitada por el dolor o el sufrimiento de otro. Por tanto, requiere pensar que ese otro está padeciendo realmente, y además, que su sufrimiento es grave. Además, este sentimiento precisa la opinión de que la persona no merecía el sufrimiento. Aristóteles señala que la piedad guarda una estrecha relación con la creencia de que uno es también vulnerable. En definitiva, requiere una comunidad de sentimientos y la opinión de que se puede padecer un mal similar al que padece quien suscita nuestra piedad. El terror se encuentra relacionado íntimamente con la piedad. En definitiva, lo que nos suscita piedad es lo que tememos que podría ocurrirnos a nosotros mismos. Y puesto que la piedad exige percibir la propia vulnerabilidad y la semejanza con el que sufre, piedad y terror se experimentan casi siempre juntos.

El terror y la piedad son dos afectos que forman los extremos en la cadena sentimental humana. Se trata del terror ante lo tremebundo, y la piedad ante lo miserable. El terror se experimenta ante potencias que pueden disponer de nuestra vida, sin defensa posible por nuestra parte. Éste sería un extremo superior de los afectos. Un extremo inferior de los afectos corresponde la piedad ante la miseria, que sobreviene al caer en cuenta de que por ser semejantes al desgraciado nos puede sobrevenir lo que a él le está pasando. La semejanza constituye el fundamento del extremo inferior (la piedad); mientras el extremo superior (el terror) viene dado por el abismo de la diferencia existente entre el individuo y potencias que lo desbordan y no puede controlar.

La katharsis como purgación o purificación, consiste en la liberación del peso de una realidad que se nos está volviendo pesada. Tales realidades pesadas pueden pertenecer a distintas órdenes: fisiológico, emocional, etc. Los pesados pesos en el orden de la realidad constituyen lo totalmente diferente, que nos sobrepasa (absoluto) y lo semejante (natural), que en el plano de los sentimientos, pueden percibirse como terror y piedad. Por lo que es necesario una purgación que nos libere de ellos no en cuanto tales, sino en cuanto pesados pesos. Y la obra de arte, mediante acciones de reproducción imitativa (como se da en la obra de teatro) ha de conseguir en nosotros tal efecto.

La catarsis y la medicina

Un remedio catártico produce la evacuación de humores o materias que son consideradas como nocivas. Usualmente el remedio es frecuentemente concebido como si participara de la misma naturaleza que el mal que provocó la enfermedad, de tal manera que se agrava el malestar, provocando una crisis saludable de la que surgirá la curación. En definitiva, nos encontramos con que la crisis llega a su paroxismo, para finalmente provocar la expulsión de los agentes patógenos junto con lo que sirvió como remedio.

Según René Girard en la práctica medicinal actual este mecanismo se sigue efectuando y resulta eficaz. Lo podemos ver con más claridad en el caso de las vacunas y la inmunización. La intervención médica inocula o transmite un poco de la enfermedad, para que el organismo esté sano o en orden, de la misma manera como los ritos en las comunidades primitivas inyectaban algo de violencia precisamente para que la comunidad no caiga en la crisis violenta. Las revacunaciones o refuerzos corresponderían a nuevos modos de protección ritual – sacrificial. En otras palabras, nos encontramos con un pensamiento científico que lejos de ser “original”, viene a ser hijo del pensamiento arcaico.

La catarsis y el psicoanálisis

La terapia catártica o método catártico consiste en que el efecto terapéutico buscado es una purga, una descarga adecuada de los efectos patógenos. La cura permite al sujeto evocar e incluso revivir los acontecimientos traumáticos a los que se hallan ligados dichos afectos, y lograr la descarga de éstos por las vías normales, como el llanto.

La risa como catarsis
Más allá de la comedia que nos hace reír, de manera general la risa es una catarsis por cuanto viene a ser una forma de expulsión o evacuación muy común y natural. Una persona ríe porque de una u otra manera siente que existe una amenaza a su capacidad de controlar su ambiente y a las personas que están en él, y hasta su capacidad de controlar sus propios pensamientos y sus propios deseos. Pero por el contrario, no reirá si dicha amenaza se hace muy real. De esta manera, las condiciones de la risa son contradictorias. Girard afirma que la amenaza debe ser por un lado, abrumadora y, por el otro, equivaler a la nada. En definitiva, para poder reírnos, debemos estar arriba a pesar de encontrarnos constantemente amenazados por quedar abajo.

Para poder reír es necesaria una suficiente separación respecto al objeto de nuestra risa. Esta separación se presenta de distintas maneras: puede ser la separación del escenario en el caso de la comedia, o la separación que brindan las costumbres extranjeras, o el remoto pasado. Esta separación nos permite reír con impunidad y abandono, permite además sentirnos diferenciados de aquella víctima de sacrificio que no es otra cosa que la víctima de nuestra risa.

Sin embargo, hay casos en los que no hay ninguna víctima de sacrificio que suscite nuestra risa y ponga la debida distancia entre nosotros mismos y las fuerzas interpersonales que nos amenazan. Éste es el caso en el que nosotros mismos somos objeto principal de nuestra diversión. Girard se refiere a aquella risa especialmente física, producida por peligros apenas aludidos, por accidentes a los que se ha escapado por un pelo, por curvas cerradas tomadas a velocidades superiores a lo que permitiría la prudencia. Pero además tenemos el caso en el que nosotros somos objeto de nuestra risa cuando nos enfrentamos a peligros simulados; es decir cuando el peligro es reproducido con gran realismo, pero a la vez con un alto grado de seguridad, como en los parques de diversiones.

En cuanto al llanto y la risa, en la praxis moderna esta última es socialmente más aceptada, es decir la risa es la única forma socialmente aceptable de catarsis. Sin embargo, la diferencia entre ambas no es de esencia, sino sólo de grado. A pesar de eso, contrario al sentido común, tenemos un elemento crítico más agudo en la risa antes que en el llanto porque la risa más que las lágrimas parece acercarse más a un paroxismo que se resuelve en verdaderas convulsiones, una experiencia crítica de rechazo y de expulsión.

Extraido de “Escuela Tantrica Sivaita”