La meditación del perdón

Los integrantes de la pareja se sientan frente a frente y cada uno centra primero su mente como en una meditación común, aquietando y ablandando también el vientre.

Luego cada cual llevará a su mente y a su corazón la imagen de alguien por quien alberque algún resentimiento. Permitirá que se genere en él un cuadro, una idea, un sentimiento sobre la persona allí albergada. En ese momento, notar qué siente su corazón: qué temor, ira o sensación cualquiera se experimenta. Sea lo que fuere, ablandarse y decir en silencio: “Te perdono, te perdono por cualquier dolor que me hayas causado en el pasado, intencionalmente o no, con tus palabras, tus pensamientos o tus actos. No importa cómo me haya herido en el pasado, te perdono.”

Abrirse a la posibilidad del perdón es permitir que el resentimiento pueda transitar, el corazón se libere de él y  uno se alivie y pueda vivir mejor. “Te perdono: ¡es tan doloroso apartar a alguien de nuestro corazón! Te perdono.”

Permite que ese ser siga su camino tocado por la bendición de tu perdón.

Ahora, deja que entre en tu mente, a tu corazón y dile: “Te pido que me perdones. Te pido que me dejes entrar nuevamente a tu corazón. Perdóname por cualquier dolor que yo te haya causado en el pasado, intencionalmente o no, con mis palabras, mis pensamientos o mis actos. No importa cómo te haya dañado o herido, no importa cuál fue el temor o la confusión míos que te provocaron dolor, te pido que me perdones”.

Sé tocado por el perdón, permíteme ser perdonado, ingresar de nuevo al corazón de esa persona. Deja que el perdón colme tu corazón. Si tu mente se adelanta con juicios y recriminaciones contra ti mismo, simplemente observa cuan despiadado eres contigo.   Deja que tu corazón se una al otro corazón en el perdón.

Permite que ese ser siga su camino tocado por la bendición de su propio perdón.

Ahora, albérgate a ti mismo en tu propia mente, en tu corazón. ¡Es tan doloroso estar fuera del propio corazón! Dile a tu propio ser: “Te perdono”. Emplea tu nombre de pila y repite: “Te perdono….”

No importa cuán duros sean los pensamientos que tu mente dirija contra ti, sostenlos con suavidad. Deja que la blandura toque tus juicios con el perdón. Deja que el perdón colme tu cuerpo con cariño y cuidado. Báñate en tu misericordia y en tu bondad. Permítete ser amado. Retorna tu ser a tu corazón.

Que a todos toque el poder del perdón.

Que todos los seres estén libres del sufrimiento.

Que todos los seres conozcan el júbilo de su auténtica naturaleza.

Que todos los seres estén libres del sufrimiento.

Que todos los seres conozcan la paz.

Que podamos sanar el mundo tocándolo con el perdón.

Que podamos sanar nuestros corazones y los corazones de las personas a quienes amamos.

Que todos los seres estén libres del sufrimiento.

 

 

 

 

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Tres aspectos ocultos en tu interior

victima - perseguidor - salvadorTres aspectos muy importantes de nuestra personalidad permanecen muy ocultos ante nuestros sentidos pero con fuerza nos condicionan haciendo que nuestra vida aparente bienestar y amor cuando la realidad es justo lo contrario: el complejo de víctima, de salvador y de perseguidor. En ocasiones llamado el triángulo codependiente o dramático de Karpman, en honor a su descubridor el psiquiatra Stephen Karpman. Veámoslos en detalle.

Se llega a la vida como seres puros, creativos, libres, sin temores y llenos de energía. Sin embargo, el día a día pudiera acarrear que estas características se esfumen o repriman poco a poco. Esto es originado por las experiencias de un guión basado en los valores y la cultura de los padres o cuidadores, que en ocasiones pudiera haber sido represiva y negativa.

Si en el transcurrir de la infancia se fue avergonzado, reprimido o invalidado, el menor se torna vulnerable y acarreará miedo a la presión y las expectativas, miedo al rechazo y al abandono, a la falta de espacio, a ser mal interpretado o ignorado. Ahora nuestra vulnerabilidad está cubierta por una capa de vergüenza y shock. Donde hay profundos sentimientos de traición, dolor, ira y desesperación; el dolor y la ira provienen por ser abusados, descuidados, no aceptados, no apreciados y malentendidos.

Como resultado de la vergüenza, se bloquea gran parte de la energía sexual, creativa, amorosa, feliz, energética y extravagante. Así mismo, se adopta una máscara, un rol que esconde los grandes miedos que se han albergado en el transcurrir de la experiencia con el otro. El psiquiatra S. Karpman se refiere en su artículo “Fairy tales and script drama analysis“ (1968), al triángulo dramático de la interacción humana, basándose en tres roles que adapta cada persona. El perseguidor, el salvador y la víctima. Veámoslos con detalle:

  • La víctima se siente y se posiciona como inferior manipulando sus problemas para causar lástima. Busca un perseguidor mostrando su miedo o a un salvador mostrando su tristeza. Se equivoca y comete errores para que lo persigan o lo salven. Esta actitud le permitirá reafirmarse y regocijarse en su estado, y en muchas ocasiones manipulará lo necesario para culpar a otros de sus demonios.
  • El salvador ve a las personas como inferiores, no aptos, pero bajo la bandera del amor, de dios, etc impondrá su ayuda desde esa posición de superioridad con el fin de conseguir la dependencia. Adoptar el personaje de salvador hace que le necesiten.
  • El perseguidor arremete, humilla y rebaja a los demás a los que percibe como inferiores. Hace que las reglas se cumplan a su antojo. Necesita que lo teman, tapando así su complejo de inferioridad. A veces se hace pasar por víctima con lo que consigue que otros se culpabilicen y se sientan mal.

Cuando se vive bajo estos tres tipos de codependencia, se sabotea el amor, el respeto propio y ajeno, y obviamente, el crecimiento interno. La manipulación puede ser a través del dinero, del amor, del sexo, la inteligencia, el poder, la edad, la culpa, quedando bien, salvando a los demás. Todo ser humano posee necesidades que no le fueron satisfechas en su infancia; por lo que en la etapa adulta reacciona y exige amor, atención, apoyo y el ser validado.

Según haya sido la experiencia en edades tempranas, cada ser humano representará el rol de víctima, salvador o perseguidor. Aunque haya un rol que dominará, el codependiente puede alternar su máscara en función de la manipulación que desee realizar o el objetivo a conseguir. Cada rol encierra una capa de vulnerabilidad que aprisiona al niño amenazado, dando como resultado conductas en el adulto que reflejen la dependencia o la antidependencia.

Sin embargo, los dependientes y antidependientes son imanes que se atraen embonando cual piezas de rompecabezas; eso que le falta a uno, lo compensa el otro. Para poder observar que rol está representando, es importante que comience a analizarse detenidamente. Te proponemos las siguientes preguntas para iniciar tu análisis:

  • ¿Qué haces cuando deseas conseguir algo?
  • ¿Qué haces cuando no consigues lo que deseas?
  • ¿Necesitas reconocimiento?, Si la respuesta es afirmativa, ¿cómo puedes conseguirlo de otra manera?
Para recordar:

Se llega a la vida como seres puros, creativos, libres, sin temores y llenos de energía. Sin embargo, el día a día pudiera acarrear que estas características se esfumen o repriman poco a poco.

El perseguidor, arremete, humilla y rebaja a los demás a los que percibe como inferiores.

El salvador ofrece una ayuda falsa con el fin de conseguir una dependencia de los otros a través de esta ayuda.

La víctima se siente y se posiciona como inferior manipulando sus problemas para causar lástima.

Escuela Tantrica Sivaita

Los juegos del Ego

SABPara ayudarnos, Sri Bhagavan habla de los seis Juegos del Ego. Para sobrevivir dentro de nosotros, el Ego siempre juega uno de los siguientes seis juegos.

1. Dominar a los demás:
La dominación de los demás es un juego natural para que el Ego sobreviva. Normalmente dominamos a los demás diciendo que somos padres, cónyuge, líderes, empresarios, funcionarios, jefe de la familia, etc. Nuestra posición como padre o un líder nos da la excusa para dominar a los demás frecuentemente. Muy a menudo en el pretexto de la preocupación por la organización para la que estamos trabajando o como preocupación por la otra persona, nuestra mente sutilmente nos permite dominar a los demás. A menudo no somos conscientes de esta sutil interferencia de este Ego en muchas de nuestras relaciones.

2. Negarse a ser dominado:
Debemos entender claramente que es el Ego el que se niega a hacer que nos dominen. Este es otro sutil y peligroso juego que Ego juega. Si no tenemos ego, ¿por qué hemos de resistir todo si otra persona nos está dominando? En ausencia de este Ego, estaremos encantados de rendirnos a la dominación de los demás. Pero más a menudo no nos gusta ser dominados de ninguna manera. Debemos entender que esto no es más que el ego jugando dentro de nosotros.

3. Estoy en lo Correcto:
El Ego en nosotros siempre querrá demostrar que ‘estamos en lo correcto’. Una y otra vez, nos gustará discutir o tratar de demostrar que estamos en lo justo o en lo correcto. Habrá muchas explicaciones hechas por nosotros con el fin de probar esto. Debemos ser conscientes de este Juego del Ego cuando tratamos de demostrar que tenemos razón. ¿Por qué debemos jamás demostrar que tenemos razón? Si realmente es correcto, no hay necesidad en absoluto de probarlo. La Naturaleza o el Universo o Dios (como se llame) lo probará para nosotros si nos damos cuenta de este juego de ego dentro de nosotros.

4. Usted está equivocado:
Esta es la otra cara de la moneda. Así como demostramos que tenemos razón, también demostramos que la otra persona está equivocada. Esto no es más que el juego del ego, jugando dentro de nosotros.

5. Sobrevivir:
En última instancia, el Ego para sobrevivir dentro de nosotros simplemente nos lleva a pensar que no se está reproduciendo ninguno de los juegos anteriores. El Ego siempre se justifica. La mente nos lleva a pensar que no estamos ligados por el Ego o que tenemos toda la razón en nuestro enfoque egoísta.

6. Encubrimiento:
Muy a menudo cubrimos nuestro Ego comentando acerca de los demás o encontrando faltas en los demás. Debemos ser muy conscientes de que es este Ego y su Herida quienes están más a menudo encontrando faltas en los demás. Aquí no estamos hablando de faltas prácticas y funcionales. Hablamos de juicios característicos y culpar o etiquetar a los demás.

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Es el EGO Bueno o malo? ¿Es posible estar libre de ego y seguir funcionando en el mundo?

Pregunta a Sri Bhagavan: “A veces, cuando estamos hablando con la gente en el Sector Corporativo o en otro lugar Bhagavan, cuando hablamos del ego – que a menudo tienen esta condición / visión, dicen ” sin el ego, es muy difícil para nosotros sobrevivir. Si no somos egoístas, el mundo nos dominará, estaríamos acabados .’Esto es realmente posible Bhagavan, ser realmente libre del ego y seguir funcionando en el mundo, seguir teniendo éxito en el mundo, siendo parte de esta vida competitiva, Bhagavan?.

Sri Bhagavan:.. “Sí De hecho, si usted está libre del ego, sería extremadamente éxitoso. Lo que tenemos que distinguir es, el Sí Mismo y el Ego. El Si Mismo es una ambición -la voluntad de luchar o la Voluntad tener logros. Ahora, no estamos hablando de esas cosas aquí. El Ego, por otro lado te hace posicional. Cuando te vuelves posicional, usted no entiende lo que la otra persona está hablando. No hay escucha. Por lo tanto, no hay aprendizaje. Por lo tanto, tiene todas las posibilidades de perder. Usted tiene todas las posibilidades de perder un negocio. Usted tiene todas las posibilidades de perder a un buen empleado. Usted tiene todas las posibilidades de perder una buena perspectiva. De esa manera el ego resulta ser muy perjudicial para el éxito empresarial.
Aquí, usted debe saber que no estamos hablando del sí mismo. El sí mismo debe estar allí mucho; si quieres alcanzar el éxito en el mundo. No estamos hablando de eso. Estamos hablando del Ego y sus juegos, que es perjudicial en el proceso de alcanzar el éxito. Por lo tanto, usted debe aprender a distinguir entre los dos “.
“Se toma una posición, diciendo que, bueno, esto es muy buena medicina para usted, usted toma ese tipo de posición. Entonces alguien viene y te convence de que esta puede no ser la medicina correcta, ¿por qué no explorar la homeopatía o la ayurveda?. Dices bien, voy a explorar esas cosas. Esto es ser no posicional. Es decir ,que tomó una posición, pero ahora está dispuesto a cambiar su posición si usted está convencido. Pero entonces, tu Ego interfiere y dice ‘no, no, No puedo estar equivocado, Si estoy de acuerdo en lo que dice me voy a sentir inferior a él, él se sentirá superior, por lo tanto, no, no, esto es lo correcto “. A continuación, el Ego más la Posición se convierten en posicional. No vas a moverte de eso. Estas personas también pueden ser llamados tontos. Ellos nunca van a aprender en la vida.
Así, una persona debe ser suelta y flexible, no es que sea una persona loca, cambiando sus ideas todo el tiempo. Pero, luego, cuando está convencido, debe ser capaz de cambiar su posición a un punto de vista diferente. Es por eso que le estamos diciendo que hay diferentes puntos para usted. Eso es todo. Puede cambiar de esto a aquello. Así usted entiende las cosas, se puede aprender y se puede desaprender. Pero, luego, su Ego viene. El Ego juega seis juegos, estoy en lo cierto, te equivocas; deseo de dominar, se niega a ser dominado. todos estos juegos juega el ego. Si estos juegos se añaden a su posición, usted se convierte en posicional, lo que significa que va a entrar en una pelea. Puede ser entre marido y mujer, entre padre e hijo. Todo esto sucede si usted se convierte posicional.
Suponga que usted es padre e hijo, un hijo también debe darse cuenta, el padre pertenece a otra generación, que no puede cambiar él tan rápido. El Padre debe darse cuenta de que pertenece a otra generación y que sus percepciones son diferentes y por lo tanto tiene que estar dispuesto a adaptarse a eso. Si el hijo se encuentra en su posición debido a su ego, pensará ‘papá me está dominando’ y el padre va a pensar “él se niega a ser dominado”. Entonces hay un conflicto. Así que si usted se da cuenta de estas cosas interiormente, de forma automática la mente se convierte en no-posicional. Usted no tiene que poner ningún esfuerzo, esto va a suceder muy naturalmente “.

Abandono y codependencia

codependenciaA menudo, los codependientes han sido objeto de algún tipo de abuso físico o verbal, o sufrieron el abandono de uno de sus padres, o de ambos. El codependiente busca alivio en alguna adicción para anestesiarse de su dolor. A veces lo hace a través de relaciones disfuncionales y, muchas veces, dañinas; o mediante adicciones al dinero, el sexo, la ira, las drogas, la bebida, etc. El codependiente está atado a lo que le sucedió en su familia de origen y se siente internamente torturado por ello, aunque la mayoría de las veces no se da cuenta de lo que le está sucediendo.

Los niños que crecieron sin haber escuchado mensajes importantes de sus padres, mensajes de amor, ratificación o confianza, son niños disfuncionales. Debido a ello al crecer se sienten abandonados, su baja autoestima les impulsa a buscar la aprobación de otras personas para sentirse mejor consigo mismos. A veces, su hambre de amor y aprobación es tan grande que están dispuestos a soportar cualquier cosa con tal de recibir migajas de cariño y atención. La sanación de estos niños, algunos con más de 50 años, necesita de dos cosas: amor y firmeza. Amor incondicional, dado y recibido sin esperar nada a cambio; y firmeza para no ceder ante las llamadas de atención, chantajes y manipulaciones en forma de víctima, salvador, juez-perseguidor-verdugo.

Cuando los niños abandonados crecen y se hacen padres se convierten en lo contrario a lo que han vivido con sus respectivos padres. Son inflexiblemente dependientes de sus hijos, concediéndoles toda su atención y caprichos, están excesivamente pendientes de cuando sus hijos lloran. Sus hijos nunca son culpables de nada cuando les ocurre algo en el colegio con los profesores u otros niños. Les obligan a vivir en una burbuja de amor impidiéndoles que les llegue el más mínimo dolor. Estos padres sobreprotectores se sumergen en sus hijos olvidándose de sus parejas o trabajo, para después darse cuenta, cuando crecen los niños, que o bien no tienen personalidad propia o bien son unos tiranos que no saben vivir en sociedad ni ocuparse de sus propios asuntos, son unos perfectos inútiles con sus propias emociones y problemas. Pero, sobretodo, se sorprenden de que sus hijos les odian.

Para recordar:

Los codependientes son como los yonkies. Deben aprender que el amor no se mendiga ni se posee.

Sólo la iluminación puede salvar al codependiente.

Escuela Tantra Sivaita

Acerca del Ego y los elogios

Ego…Recuerda la clase de sentimiento que experimentas cuando alguien te elogia, cuando te ves aprobado, aceptado, aplaudido… Y compáralo con el sentimiento que brota en tu interior cuando contemplas la salida o la puesta del sol, o la naturaleza en general, o cuando lees un libro o ves una película que te gustan de veras. Trata de revivir este último sentimiento y compáralo con el primero, el producido por el hecho de ser elogiado. Comprende que este primer tipo de sentimiento proviene de tu propia “glorificación” y “promoción” y es un sentimiento mundano, mientras que el segundo proviene de tu propia realización y es un sentimiento anímico.

Veamos otro contraste: recuerda la clase de sentimiento que experimentas cuando obtienes algún éxito, cuando consigues algo que anhelabas, cuando “llegas arriba”, cuando vences en una partida, en una apuesta o en una discusión. Y compáralo con el sentimiento que te invade cuando disfrutas realmente con tu trabajo, cuando de veras te absorbe por entero la tarea que desempeñas. Y observa, una vez más, la diferencia cualitativa que existe entre el sentimiento mundano y el sentimiento anímico.

Y todavía otro contraste más: recuerda lo que sentías cuando tenías poder, cuando tú eras el jefe y la gente te respetaba y acataba tus órdenes, o cuando eras una persona popular y admirada. Y compara ese sentimiento mundano con el sentimiento de intimidad y compañerismo que has experimentado cuando has disfrutado a tope de la compañía de un amigo o de un grupo de amigos con los que te has reído y divertido de veras.

Una vez hecho lo anterior, trata de comprender la verdadera naturaleza de los sentimientos mundanos, es decir, los sentimientos de autobombo y vanagloria, que no son naturales, sino que han sido inventados por tu sociedad y tu cultura para hacer que seas productivo y poder controlarte. Dichos sentimientos no proporcionan el sustento y la felicidad que se producen cuando contemplas la naturaleza o disfrutas de la compañía de un amigo o de tu propio trabajo, sino que han sido ideados para producir ilusiones, emoción… y vacío.

Trata luego de verte a ti mismo en el transcurso de un día o de una semana y piensa cuántas de las acciones que has realizado y de las actividades en que te has ocupado han estado libres del deseo de sentir esas emociones e ilusiones que únicamente producen vacío, del deseo de obtener la atención y la aprobación de los demás, la fama, la popularidad, el éxito o el poder.

Fíjate en las personas que te rodean. ¿Hay entre ellas alguna que no se interese por esos sentimientos mundanos? ¿Hay una sola que no esté dominada por dichos sentimientos, que no los ansíe, que no emplee, consciente o inconscientemente, cada minuto de su vida en buscarlos? Cuando consigas ver esto, comprenderás cómo la gente trata de ganar el mundo y cómo, al hacerlo pierde su vida. Y es que viven unas vidas vacías, monótonas, sin alma…

Propongo a tu consideración la siguiente parábola de la vida: un autobús cargado de turistas atraviesa una hermosísima región llena de lagos, montañas, ríos y praderas. Pero las cortinas del autobús están echadas, y los turistas, que no tienen la menor idea de lo que hay al otro lado de las ventanillas, se pasan el viaje discutiendo sobre quién debe ocupar el mejor asiento del autobús, a quién hay que aplaudir, quién es más digno de consideración. .. Y así siguen hasta el final del viaje.

Anthony de Mello

La oscuridad es ausencia de Luz

einsteinEl profesor universitario reto a sus estudiantes con esta pregunta: “Creó Dios todo lo que existe?”. Uno de los estudiantes valientemente respondió “Si, por supuesto” “Dios creó todo cuanto existe?’, preguntó el profesor. “Si señor” contestó el estudiante.El profesor le contestó: “si Dios creó todo lo que existe, entonces Dios creó la Maldad, y de acuerdo al asunto que nos concierne, y en relación a quienes somos, entonces Dios es Maldad” Los estudiantes se quedaron callados ante tal respuesta. El profesor, muy feliz consigo mismo, en una actitud arrogante, presumió a sus estudiantes que una vez mas había probado que la Fé cristiana era un mito. Uno de los estudiantes levantó su mano y dijo: “Profesor puedo hacerle una pregunta?”, “Por supuesto”, contestó el profesor. El estudiante se puso de pie y dijo: “Profesor….existe el frío?” “que clase de pregunta es esa?…por supuesto que existe. Alguna vez has tenido frío?”. Se escucharon risas en tono de burla de los demás El joven estudiante dijo: “En realidad señor, el frío no existe….de acuerdo con las leyes de la física lo que consideramos frío es en realidad ausencia de calor. Todo cuerpo u objeto es susceptible de estudio cuando tiene o transmite energía, el calor es lo que hace que un cuerpo o cosa tenga o transmita energía. El cero absoluto ( 0° C) es la total ausencia de calor; todo queda inerte e incapaz de reaccionar a esa temperatura. El frío no existe. Hemos creado esa palabra para describir como nos sentimos si no tenemos calor. El estudiante continuó: “Profesor, existe la oscuridad?”El profesor respondió: “Por supuesto”El estudiante le contestó, “Una vez mas está usted equivocado señor, la oscuridad no existe tampoco, La oscuridad es en realidad la ausencia de luz. Nosotros podemos estudiar la Luz pero no la oscuridad. Podemos utilizar el Prisma de newton para separar la luz en varios colores y estudiar múltiples ondas de cada color. No puedes medir la oscuridad. Un simple rayo de luz puede entrar a un mundo oscuro e iluminarlo. Como puedes saber que tan oscuro es un determinado espacio?, se puede medir la cantidad de luz presente. Es correcto? La oscuridad es un término utilizado por el hombre para describir que pasa cuando no hay presencia de luz.” Finalmente el joven preguntó al profesor: “Señor, existe la maldad?” Ahora, dudosamente el profesor respondió “por supuesto, como ya lo he dicho anteriormente, lo vemos todos los días, es un diario ejemplo la inhumanidad del hombre para con sus semejantes. Está en la multitud de crímenes y violencia en todas partes del mundo. Esas manifestaciones no son otra cosa mas que maldad” Ante esto el estudiante le contesta: “la maldad no existe señor, o al menos no existe como si misma. La maldad es simplemente la ausencia de Dios. Es como la oscuridad y la luz, la maldad es una palabra que el hombre ha creado para describir la ausencia de Dios. Dios no creó la maldad. La maldad no es como la Fé, o el amor que existen al igual que la luz y el calor.La maldad es el resultado de lo que pasa cuando el hombre no tiene presente el amor de Dios en su corazón. Es como el frío que surge cuando no hay calor o la oscuridad cuando no hay luz.”
El profesor tomo asiento.
El nombre del estudiante: Albert Einstein.

¿Qué es el Amor?

Amor¿Qué es el amor? Fíjate en una rosa: ¿puede acaso decir la rosa: «Voy a ofrecer mi fragancia a las buenas personas y negársela a las malas”? ¿O puedes tú imaginar una lámpara que niegue sus rayos a un individuo perverso que trate de caminar por su luz? Sólo podría hacerlo si dejara de ser una lámpara. Observa cuán necesaria e indiscriminadamente ofrece el árbol su sombra a todos, buenos y malos, jóvenes y viejos, altos y bajos, hombres y animales y cualesquiera seres vivientes… incluso a quien pretende cortarlo y echarlo abajo. Ésta es, pues, la primera cualidad del amor: su carácter indiscriminado. Por eso se nos exhorta a que seamos como Dios, “que hace brillar su sol sobre los buenos y los malos y llover sobre justos e injustos; sed, pues, buenos como vuestro padre celestial es bueno». contempla con asombro la bondad absoluta de la rosa, de la lámpara, del árbol…, porque en ellos tienes la imagen de lo que sucede con el amor.

¿Cómo se obtiene esta calidad del amor? Todo cuanto hagas únicamente servirá para que tu amor sea forzado, artificial y, consiguientemente, falso, porque el amor no puede ser violentado ni impuesto. No hay nada que puedas hacer. Pero sí hay algo que puedes dejar de hacer. Observa el maravilloso cambio que se produce en ti cuando dejas de ver a los demás como buenos y malos, como justos y pecadores, y empiezas a verlos como inconscientes e ignorantes. Debes renunciar a tu falsa creencia de que las personas pueden pecar conscientemente. Nadie puede pecar «a consciencia». En contra de lo que erróneamente pensamos, el pecado no es fruto de la malicia, sino de la ignorancia. «Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen…» Comprender esto significa adquirir esa cualidad no discriminatoria que tanto admiramos en la rosa, en la lámpara, en el árbol…

La segunda cualidad del amor es su gratuidad. Al igual que el árbol, la rosa o la lámpara, el amor da sin pedir nada a cambio. ¡Cómo despreciamos al hombre que se casa con una mujer, no por las cualidades que ésta pueda tener, sino por el dinero que aporta como dote…! De semejante hombre decimos, con toda razón, que no ama a la mujer, sino el beneficio económico que ésta le procura. Pero ¿acaso tu amor se diferencia algo de ese hombre cuando buscas compañía de quienes te resultan emocionalmente gratificantes y evitas la de quienes no lo son; o cuando te sientes positivamente inclinado hacia quienes te dan lo que deseas y responden a tus expectativas, mientras abrigas sentimientos negativos o mera indiferencia hacia quienes no son así? De nuevo, sólo necesitas hacer una cosa para adquirir esa cualidad de la gratuidad que caracteriza al amor: abrir tus ojos y mirar. El mero hecho de mirar y descubrir tu presunto amor tal como realmente es, como un camuflaje de tu egoísmo y tu codicia, es esencial para llegara adquirir esta segunda cualidad del amor.

La tercera cualidad del amor es su falta absoluta de auto-consciencia, su espontaneidad. El amor disfruta de tal modo amando que no tiene la menor consciencia de sí mismo. Es lo mismo que ocurre con la lámpara que brilla sin pensar si beneficia o no a alguien, o con la rosa que difunde su fragancia simplemente porque no puede hacer otra cosa, independientemente de que haya o deje de haber alguien que disfrute de ella; o con el árbol que ofrece su sombra… La Luz, la fragancia y la sombra no se producen porque haya alguien cerca, ni desaparecen cuando no hay nadie, sino que, al igual que el amor, existen con independencia de las personas. El amor, simplemente, es, sin necesidad de ningún objeto. Y esas cosas (la luz, la sombra, la fragancia), simplemente, son, independientemente de que alguien se beneficie o no de ellas. Por tanto, no tienen consciencia de poseer mérito alguno o de hacer bien. Su mano izquierda no tiene conocimiento de lo que hace su mano derecha. «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento y te ayudamos?»

Y la cuarta y última cualidad del amor es su libertad. En el momento en que entran en juego la coacción, el control o el conflicto, en ese mismo momento muere el amor. Fíjate cómo la rosa, el árbol y la lámpara te dejan completamente libre. El árbol no va a hacer el menor esfuerzo por arrastrarte hacia su sombra cuando corras el riesgo de sufrir una insolación; y la lámpara no va a ensanchar su haz de luz para que no tropieces en la oscuridad. En cambio, piensa por un momento en toda la coacción y control por parte de los demás a que tú mismo te sometes cuando, para comprar su amor y su aprobación o, simplemente, por no perdérlos, tratas tan desesperadamente de responder a sus expectativas. Cada vez que te sometes a dicho control y dicha coacción, destruyes tu natural capacidad de amar, porque no puedes dejar de hacer con otros lo que permites que otros hagan contigo. Observa y comprende, pues, todo el control y la coacción que hay en tu vida, y verás cómo se reducen y empieza a brotar la libertad. En definitiva, «libertad» no es más que otra palabra para referirse al amor.

Anthony de Mello.