Para que agradecemos

Cuando niños nos enseñan a decir «Gracias» y a menudo miramos a esa enseñanza como un hábito de buena educación una formalidad que facilita la convivencia con los demás.
No siempre reconocemos todo lo que contiene esa pequeña declaración. Por supuesto, podemos decir «Gracias» sin que ello signifique demasiado, aunque, insistimos, decirlo no es nunca insignificante. Pero podemos mirar la declaración de «Gracias» como una oportunidad de celebración de todo lo que la vida nos ha proveído y de reconocimiento a los demás por lo que hacen por nosotros y lo que significan en nuestras vidas.
En este contexto, no podemos dejar de reconocer el poder generativo de la acción que ejecutamos al decir «Gracias». Cuando alguien cumple a plena satisfacción con aquello a que se ha comprometido con nosotros y le decimos «Gracias», con ello no estamos sólo registrando tal cumplimiento, estamos también construyendo nuestra relación con dicha persona. No hacerlo puede socavar dicha relación. No importa el tipo de relación de que se trate, sea ésta sentimental, de amistad o de trabajo, agradecer a quien cumple con nosotros o a quien hace suya nuestras inquietudes y actúa en consecuencia, nos permite hacernos cargo del otro y dirigirnos a su propia inquietud de ser reconocido en lo que hace y de recibir nuestro aprecio por la atención de que fuimos beneficiados. Por no agradecer, podemos generar resentimiento y quien se esmeró en servirnos, en estar cerca nuestro, termina diciendo «Y no dijo ni gracias». Es muy posible que en el futuro no volvamos a contar, si puede evitarlo, con su ayuda.
Pero no sólo las personas, la vida misma es motivo de gratitud y celebración por todo lo que nos provee. Decirle «Gracias a la vida», es un acto fundamental de regeneración de sentido, de reconciliación con nuestra existencia, pasado, presente y futuro. No nos puede extrañar, por lo tanto, que algunas sociedades tengan como una de sus principales actividades la celebración de un día de acción de gracias. Al declarar nuestra gratitud, no sólo asumimos una postura «frente» a los otros y «frente» a la vida. Al hacerlo, participamos en la generación de nuestras relaciones con ellos y en la de la propia construcción de nuestra vida.

Ontología del Lenguaje.  Rafael Echeverria.

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Qué es Un Curso de Milagros

Éste es Un Curso de Milagros. Es un curso obligatorio. Sólo el momento en que decides tomarlo es voluntario. Tener libre albedrío no quiere decir que tú mismo puedas establecer el plan de estudios. Significa únicamente que puedes elegir lo que quieres aprender en cualquier momento dado.

Este curso no pretende enseñar el significado del amor, pues eso está más allá de lo que se puede enseñar. Pretende, no obstante, despejar los obstáculos que impiden experimentar la presencia del amor, el cual es tu herencia natural. Lo opuesto al amor es el miedo, pero aquello que todo lo abarca no puede tener opuestos.

Este curso puede, por lo tanto, resumirse muy simplemente de la siguiente manera:

Nada real puede ser amenazado.

Nada irreal existe.

En esto radica la paz de Dios

Una mente sin entrenar no puede lograr nada. El propósito del libro de ejercicios es entrenar a tu mente a pensar según las líneas expuestas en el texto y de forma sistemática a tener una percepción diferente de todas las cosas y de todo el mundo. Los ejercicios están diseñados para ayudarte a generalizar las lecciones, de manera que puedas com­prender que cada una de ellas se aplica por igual a todo el mundo y a todo lo que ves.

La transferencia del entrenamiento para adquirir una percep­ción verdadera no procede del mismo modo que la transferencia del entrenamiento del mundo. Si se ha logrado una percepción verdadera en conexión con una persona, situación o aconteci­miento, la transferencia total a todo el mundo y a todas las cosas es inevitable. Por otra parte, una sola cosa que se excluya de la percepción verdadera imposibilita sus logros en cualquier otra parte.

Algunas ideas del curso te resultaran difíciles de creer, otras tal vez te sorprendan.  Nada de eso importa.  Se te pide que las apliques tal como se te indique.  No se te pide que las juzgues.  Se te pide que las uses.  Así cobraran sentido para ti y te demostraran que son verdad.

No tienes que creer en las ideas, no tienes que aceptarlas y ni siquiera tienes que recibirlas con agrado. Puede que hasta te opongas vehementemente a algunas de ellas. Nada de eso importa, ni disminuye su eficacia

La naturaleza misma de la percepción verdadera es que no tiene límites.
Es lo opuesto a la manera en que ves las cosas ahora.

Sean cuales sean tus reacciones hacia ellas, úsalas. No se requiere nada más.  

Yo se todo?


La declaración de ignorancia (ontología del lenguaje)

Pareciera que decir «No sé» fuese una declaración sin mayor trascendencia. Alguien podría incluso argumentar que no se trata de una declaración, sino de una afirmación y, en algunos casos, efectivamente puede ser considerada como tal (cuando, por ejemplo, la comunidad —cualquiera que ella sea— establece consensual-mente criterios que definen con claridad para sus miembros quién sabe y quién no sabe). Ello, sin embargo, no siempre acontece y, es más, en muchas ocasiones tampoco es posible alcanzar ese consenso.
La experiencia nos muestra cuántas veces solemos operar presumiendo que sabemos, para luego descubrir cuan ignorantes realmente éramos. Uno de los problemas cruciales del aprendizaje es que muy frecuentemente no sabemos que no sabemos. Y cuando ello sucede, simplemente cerramos la posibilidad del aprendizaje y abordamos un terreno pleno de posibilidades de aprender cosas nuevas, como si fuera un terreno ya conocido. Cualquier cosa nueva que se nos dice, queda por lo tanto atrapada en lo ya conocido o en la
descalificación prematura. Cuantas veces nos hemos visto exclamando:

«¡Sobre esto yo sé!» o

«Esto es el viejo cuento de…»

para luego, mucho más tarde, comprobar que escuchábamos presumiendo que sobre aquello sabíamos, y descubrir que nos habíamos cerrado a una posibilidad de aprendizaje. Y hay quienes podrán morir sin que logremos convencerlos de que no saben. Declarar «No sé» es el primer eslabón del proceso de aprendizaje. Implica acceder aquel umbral en el que, al menos, sé que no sé y, por lo tanto, me abro al aprendizaje. Habiendo hecho esa primera declaración, puedo ahora declarar «Aprenderé» y, en consecuencia, crear un espacio en el que me será posible expandir mis posibilidades de acción en la vida. Nuestra capacidad de abrirnos tempranamente al aprendizaje, a través de la declaración «No sé», representa una de las fuerzas motrices más poderosas en el proceso de transformación personal y de creación de quienes somos.

Ontología del Lenguaje – Rafael Echeverría

¿Cómo se originó UN CURSO DE MILAGROS?

Un Curso de Milagros” dió comienzo con la súbita decisión de dos personas de colaborar, en el logro de un objetivo común. Estas dos personas fueron Helen Schucman y William Thetford, catedráticos de Psicología Médica de la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York. No es realmente importante quienes fueron esas personas excepto que lo ocurrido muestra, “que con Dios” ¡Todo es posible!

A ambos se les podía haber calificado de todo, menos de personas espirituales. La relación entre ellos era difícil, a menudo tensa y a ambos les preocupaba, en gran medida su reputación y aceptación, tanto a nivel personal como profesional. Sus vidas, que en su mayor parte, estaban regidas por valores mundanos, apenas coincidían con lo que el curso postula. He aquí como Hellen, la persona que recibió el material, se describe a si misma:

“Psicóloga, educadora, intelectualmente conservadora y de ideología atea”. Estaba trabajando en una institución académica de gran prestigio, cuando de repente ocurrió algo que precipitó una cadena de acontecimientos, que yo jamás habría podido predecir. El jefe de mi departamento anunció, inesperadamente que estaba cansado de los sentimientos de ira y agresividad que nuestras actitudes reflejaban y concluyó diciendo: Tiene que haber otro camino. Como si hubiera estado esperando esa señal, accedí ayudarle a encontrarlo. Al parecer este curso es ese otro camino.

Aunque su propósito era firme, tuvieron gran dificultad en comenzar su empresa común, pero le habían ofrecido al Espíritu Santo, la pequeña dosis de buena voluntad, que como el propio curso habría de subrayar, una y otra vez es suficiente, para permitir al Espíritu Santo utilizar cualquier situación para sus propósitos e infundir su poder.

Continuando con el relato de Hellen

“Tres sorprendentes meses que precedieron al inicio de la redacción en sí, durante los cuales, Bill me sugirió, que anotara los sueños de más elevado simbolismo que estaba teniendo, así como las extrañas imágenes que me asediaban. Aunque para entonces yo me había acostumbrado, un tanto a lo inesperado, aun así, me llevé una gran sorpresa, cuando me vi escribiendo “Este es Un Curso de Milagros”. Ese fue mi primer contacto con la Voz. Era una Voz que no emitía ningún sonido, pero que me presentaba una especie de dictado rápido interno, que yo anotaba en mi cuaderno de taquigrafía. La redacción no fue nunca automática, podía interrumpirla en cualquier momento y después reanudarla. En muchas ocasiones me hizo sentir muy incómoda, pero nunca pensé, seriamente en suspenderla. Parecía ser una misión especial, el que de alguna manera en algún lugar, yo había acordado llevar a cabo. Terminó convirtiéndose en una verdadera empresa de colaboración entre Bill y yo y estoy segura de que gran parte de su importancia estriba, en este hecho. Yo anotaba lo que la Voz decía y al día siguiente se lo leía a Bill y él lo pasaba a máquina. Supongo que él también tenía una misión especial, pues sin su aliento y apoyo, yo nunca habría podido llevar a cabo la mía. En total el proceso duró alrededor de 7 años. Primero llegó el Texto, luego el Libro de Ejercicios y finalmente el Manual para el Maestro. Al material recibido, solo se le han hecho algunos ligeros cambios sin importancia. Al Texto, se le añadieron los títulos a los capítulos y los subtítulos y, se omitieron de él algunas de las referencias de carácter personal recibidas al principio. Por lo demás el material no ha sido alterado en absoluto.”

Los nombres de las personas que colaboraron en la transcripción del curso, no se mencionan en la portada de los libros porque el curso, puede y debe, descansar sobre sus propios méritos. Su objetivo no es sentar las bases para iniciar un culto más, su único propósito es ofrecer un camino para que algunas personas puedan encontrar su propio maestro interno.

El limite es sano

limitesHoy en día seguramente has escuchado que debes dejar a tus hijos crecer saludablemente, permitiéndoles que conozcan todo lo que hay a su alrededor, por lo que se la viven yendo y viniendo a cuanta clase extraescolar exista. Ahora los/as niños/as son diferentes a los de antes, porque tienen un “nuevo chip” que hace que la tecnología los pueda callar y/o entretener días enteros.

Pero cuando llegas a casa después de un largo día, cuando todos están cansados y/o cuando se llega la hora de despertarse y arreglarse para ir a la escuela, no hay ningún sistema electrónico que te ayude para que tu hijo se vista, coma y deje su tarea lista sin berrinches y/u horas agotadoras de estar tras ellos. Quizá te desesperas, te sientes mal padre si llegas a gritarle y no pienses en si le diste alguna nalgada, porque la culpa se avecina en tus pensamientos.

Al final del día crees que has fracasado como padre ya que tu niño no es tan “educado” como su amiguito, él si se come todas las verduras, no hace pataletas cuando lo llevan al supermercado. Puedes pensar que le has dado todo, que está en las mejores escuelas, que tiene la mejor ropa, que vais de vacaciones a los mejores lugares, que lo cuidas, le das abrazos, le das su medicina cuando está enfermo, aún así no entiendes que pasa.

Sucede que en casa los limites que se han impuesto no son los adecuados, ya que decirle NO a tus nin@s también es amarlos. Los límites son sin rigidez ni imposiciones, respetando, pero sobretodo respetándose a uno mismo. Es importante que como padres, sepas que tú eres quien decidirá qué es lo mejor para ellos, por ejemplo, hay que comer verduras, pero tu niño puede elegir si come zanahorias o chayote. Eso le va a permitir expresar sus decisiones, le hará saber qué es importante, y qué es escuchado; pero sobre todo sabrá diferenciar entre lo que puede y no puede hacer.

Hay maneras adecuadas y saludables para decirles a tus pequeños que hay reglas en casa, que estas deben ser cumplidas, no desde el margen de un dictador, si no de manera flexible y adecuada a la edad de cada uno de tus hijos. Es importante que tengan una referencia. Y lo más importante, quien aplique una regla debe ser congruente con ella, ya que si tu hijo te escucha diciendo mentiras o tirando basura, él querrá hacer lo mismo puesto que Tú eres su ejemplo, su “héroe”.

A manera de reflexión, es importante que observes la comunicación que tienes con tu pareja y a su vez, con tus hijos, esto te ayudará a observar si estás enviando de manera adecuada la información que requieren. Es muy diferente decirles: “me ayudas a recoger tus juguetes” a “¡recoge tus juguetes!”

Para recordar:

Decirle que no a tus niños, también es amor.

Poner límites sin rigidez ni imposiciones, respetando, pero sobretodo respetándose a uno mismo.

Quien aplique una regla debe ser congruente con ella.

Tres aspectos ocultos en tu interior

victima - perseguidor - salvadorTres aspectos muy importantes de nuestra personalidad permanecen muy ocultos ante nuestros sentidos pero con fuerza nos condicionan haciendo que nuestra vida aparente bienestar y amor cuando la realidad es justo lo contrario: el complejo de víctima, de salvador y de perseguidor. En ocasiones llamado el triángulo codependiente o dramático de Karpman, en honor a su descubridor el psiquiatra Stephen Karpman. Veámoslos en detalle.

Se llega a la vida como seres puros, creativos, libres, sin temores y llenos de energía. Sin embargo, el día a día pudiera acarrear que estas características se esfumen o repriman poco a poco. Esto es originado por las experiencias de un guión basado en los valores y la cultura de los padres o cuidadores, que en ocasiones pudiera haber sido represiva y negativa.

Si en el transcurrir de la infancia se fue avergonzado, reprimido o invalidado, el menor se torna vulnerable y acarreará miedo a la presión y las expectativas, miedo al rechazo y al abandono, a la falta de espacio, a ser mal interpretado o ignorado. Ahora nuestra vulnerabilidad está cubierta por una capa de vergüenza y shock. Donde hay profundos sentimientos de traición, dolor, ira y desesperación; el dolor y la ira provienen por ser abusados, descuidados, no aceptados, no apreciados y malentendidos.

Como resultado de la vergüenza, se bloquea gran parte de la energía sexual, creativa, amorosa, feliz, energética y extravagante. Así mismo, se adopta una máscara, un rol que esconde los grandes miedos que se han albergado en el transcurrir de la experiencia con el otro. El psiquiatra S. Karpman se refiere en su artículo “Fairy tales and script drama analysis“ (1968), al triángulo dramático de la interacción humana, basándose en tres roles que adapta cada persona. El perseguidor, el salvador y la víctima. Veámoslos con detalle:

  • La víctima se siente y se posiciona como inferior manipulando sus problemas para causar lástima. Busca un perseguidor mostrando su miedo o a un salvador mostrando su tristeza. Se equivoca y comete errores para que lo persigan o lo salven. Esta actitud le permitirá reafirmarse y regocijarse en su estado, y en muchas ocasiones manipulará lo necesario para culpar a otros de sus demonios.
  • El salvador ve a las personas como inferiores, no aptos, pero bajo la bandera del amor, de dios, etc impondrá su ayuda desde esa posición de superioridad con el fin de conseguir la dependencia. Adoptar el personaje de salvador hace que le necesiten.
  • El perseguidor arremete, humilla y rebaja a los demás a los que percibe como inferiores. Hace que las reglas se cumplan a su antojo. Necesita que lo teman, tapando así su complejo de inferioridad. A veces se hace pasar por víctima con lo que consigue que otros se culpabilicen y se sientan mal.

Cuando se vive bajo estos tres tipos de codependencia, se sabotea el amor, el respeto propio y ajeno, y obviamente, el crecimiento interno. La manipulación puede ser a través del dinero, del amor, del sexo, la inteligencia, el poder, la edad, la culpa, quedando bien, salvando a los demás. Todo ser humano posee necesidades que no le fueron satisfechas en su infancia; por lo que en la etapa adulta reacciona y exige amor, atención, apoyo y el ser validado.

Según haya sido la experiencia en edades tempranas, cada ser humano representará el rol de víctima, salvador o perseguidor. Aunque haya un rol que dominará, el codependiente puede alternar su máscara en función de la manipulación que desee realizar o el objetivo a conseguir. Cada rol encierra una capa de vulnerabilidad que aprisiona al niño amenazado, dando como resultado conductas en el adulto que reflejen la dependencia o la antidependencia.

Sin embargo, los dependientes y antidependientes son imanes que se atraen embonando cual piezas de rompecabezas; eso que le falta a uno, lo compensa el otro. Para poder observar que rol está representando, es importante que comience a analizarse detenidamente. Te proponemos las siguientes preguntas para iniciar tu análisis:

  • ¿Qué haces cuando deseas conseguir algo?
  • ¿Qué haces cuando no consigues lo que deseas?
  • ¿Necesitas reconocimiento?, Si la respuesta es afirmativa, ¿cómo puedes conseguirlo de otra manera?
Para recordar:

Se llega a la vida como seres puros, creativos, libres, sin temores y llenos de energía. Sin embargo, el día a día pudiera acarrear que estas características se esfumen o repriman poco a poco.

El perseguidor, arremete, humilla y rebaja a los demás a los que percibe como inferiores.

El salvador ofrece una ayuda falsa con el fin de conseguir una dependencia de los otros a través de esta ayuda.

La víctima se siente y se posiciona como inferior manipulando sus problemas para causar lástima.

Escuela Tantrica Sivaita

Acerca del Ego y los elogios

Ego…Recuerda la clase de sentimiento que experimentas cuando alguien te elogia, cuando te ves aprobado, aceptado, aplaudido… Y compáralo con el sentimiento que brota en tu interior cuando contemplas la salida o la puesta del sol, o la naturaleza en general, o cuando lees un libro o ves una película que te gustan de veras. Trata de revivir este último sentimiento y compáralo con el primero, el producido por el hecho de ser elogiado. Comprende que este primer tipo de sentimiento proviene de tu propia “glorificación” y “promoción” y es un sentimiento mundano, mientras que el segundo proviene de tu propia realización y es un sentimiento anímico.

Veamos otro contraste: recuerda la clase de sentimiento que experimentas cuando obtienes algún éxito, cuando consigues algo que anhelabas, cuando “llegas arriba”, cuando vences en una partida, en una apuesta o en una discusión. Y compáralo con el sentimiento que te invade cuando disfrutas realmente con tu trabajo, cuando de veras te absorbe por entero la tarea que desempeñas. Y observa, una vez más, la diferencia cualitativa que existe entre el sentimiento mundano y el sentimiento anímico.

Y todavía otro contraste más: recuerda lo que sentías cuando tenías poder, cuando tú eras el jefe y la gente te respetaba y acataba tus órdenes, o cuando eras una persona popular y admirada. Y compara ese sentimiento mundano con el sentimiento de intimidad y compañerismo que has experimentado cuando has disfrutado a tope de la compañía de un amigo o de un grupo de amigos con los que te has reído y divertido de veras.

Una vez hecho lo anterior, trata de comprender la verdadera naturaleza de los sentimientos mundanos, es decir, los sentimientos de autobombo y vanagloria, que no son naturales, sino que han sido inventados por tu sociedad y tu cultura para hacer que seas productivo y poder controlarte. Dichos sentimientos no proporcionan el sustento y la felicidad que se producen cuando contemplas la naturaleza o disfrutas de la compañía de un amigo o de tu propio trabajo, sino que han sido ideados para producir ilusiones, emoción… y vacío.

Trata luego de verte a ti mismo en el transcurso de un día o de una semana y piensa cuántas de las acciones que has realizado y de las actividades en que te has ocupado han estado libres del deseo de sentir esas emociones e ilusiones que únicamente producen vacío, del deseo de obtener la atención y la aprobación de los demás, la fama, la popularidad, el éxito o el poder.

Fíjate en las personas que te rodean. ¿Hay entre ellas alguna que no se interese por esos sentimientos mundanos? ¿Hay una sola que no esté dominada por dichos sentimientos, que no los ansíe, que no emplee, consciente o inconscientemente, cada minuto de su vida en buscarlos? Cuando consigas ver esto, comprenderás cómo la gente trata de ganar el mundo y cómo, al hacerlo pierde su vida. Y es que viven unas vidas vacías, monótonas, sin alma…

Propongo a tu consideración la siguiente parábola de la vida: un autobús cargado de turistas atraviesa una hermosísima región llena de lagos, montañas, ríos y praderas. Pero las cortinas del autobús están echadas, y los turistas, que no tienen la menor idea de lo que hay al otro lado de las ventanillas, se pasan el viaje discutiendo sobre quién debe ocupar el mejor asiento del autobús, a quién hay que aplaudir, quién es más digno de consideración. .. Y así siguen hasta el final del viaje.

Anthony de Mello