Introducción de UCDM

Éste es un curso de milagros. Es un curso obligatorio. Sólo el momento en que decides tomarlo es voluntario. Tener libre albedrío no quiere decir que tú mismo puedas establecer el plan de estudios. Significa únicamente que puedes elegir lo que quieres aprender en cualquier momento dado. Este curso no pretende enseñar el significado del amor, pues eso está más allá de lo que se puede enseñar. Pretende, no obstante, despejar los obstáculos que impiden experimentar la presencia del amor, el cual es tu herencia natural. Lo opuesto al amor es el miedo, pero aquello que todo lo abarca no puede tener opuestos.

Este curso puede, por lo tanto, resumirse muy simplemente de la siguiente manera:

Nada real puede ser amenazado.
Nada irreal existe.

En esto radica la paz de Dios.

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Cómo escapar de la oscuridad (UCDM)


UCDM
nos da la manera de …. Escapar de la oscuridad comprende dos etapas:

Primera, el reconocimiento de que la oscuridad no puede ocultar nada. Este paso generalmente da miedo.

Segunda, el reconocimiento de que no hay nada que desees ocultar aunque pudieses hacerlo. Este paso te libera del miedo.

Cuando ya no estés dispuesto a ocultar nada, no sólo estarás dispuesto a entrar en comunión, sino que entenderás también lo que es la dicha y la paz.

La oscuridad, de hecho, jamás puede ocultar a la santidad, pero tú puedes engañarte a ti mismo al respecto. Este engaño te hace temer porque te das cuenta en tu corazón de que es un engaño, y realizas enormes esfuerzos por establecer su realidad. El milagro sitúa a la realidad en el lugar que le corresponde. A la realidad le corresponde estar, únicamente en el espíritu, y el milagro reconoce únicamente la verdad. De este modo desvanece las ilusiones que albergas con respecto a ti mismo, y te pone en comunión contigo mismo y con Dios. Tu mente puede estar poseída por ilusiones, pero el espíritu es eternamente libre. Si una mente percibe sin amor, percibe tan sólo un armazón vacío y no se da cuenta del espíritu que mora adentro. Pero la Expiación restituye el espíritu al lugar que le corresponde. La mente que sirve al espíritu es invulnerable.

La oscuridad es falta de luz de la misma manera en que el pecado es falta de amor.No tiene cualidades únicas propias. Es un ejemplo de la creencia en la “escasez”, de la cual sólo se pueden derivar errores. La verdad es siempre abundante. Los que perciben y reconocen que lo tienen todo no tienen necesidades de ninguna clase. El propósito de la Expiación es devolvértelo todo, o más bien, devolvérselo a tu conciencia. Se te dio todo cuando fuiste creado, exactamente como se les dio a todos los demás.

Aquello de lo que das fe demuestra tus creencias, y de esta manera las refuerza. Aquellos que dan testimonio de mí están expresando, por medio de los milagros que obran, que han dejado de creer en la carencia en favor de la abundancia que han aprendido les pertenece.

Cuando empieza el curso?
El Jueves 9 de Febrero de 2017 en tres opciones

Turno Mañana. 9 a 11,30hs
Turno Tarde. 15 a 17,30hs
Turno Noche. 19 a 21,30hs.
Nos encontraremos dos jueves por mes, con diferencia de 15 ds entre cada clase.

Siendo un curso atípico podes sumarte cuando quieras.

Qué es Un Curso de Milagros

Éste es Un Curso de Milagros. Es un curso obligatorio. Sólo el momento en que decides tomarlo es voluntario. Tener libre albedrío no quiere decir que tú mismo puedas establecer el plan de estudios. Significa únicamente que puedes elegir lo que quieres aprender en cualquier momento dado.

Este curso no pretende enseñar el significado del amor, pues eso está más allá de lo que se puede enseñar. Pretende, no obstante, despejar los obstáculos que impiden experimentar la presencia del amor, el cual es tu herencia natural. Lo opuesto al amor es el miedo, pero aquello que todo lo abarca no puede tener opuestos.

Este curso puede, por lo tanto, resumirse muy simplemente de la siguiente manera:

Nada real puede ser amenazado.

Nada irreal existe.

En esto radica la paz de Dios

Una mente sin entrenar no puede lograr nada. El propósito del libro de ejercicios es entrenar a tu mente a pensar según las líneas expuestas en el texto y de forma sistemática a tener una percepción diferente de todas las cosas y de todo el mundo. Los ejercicios están diseñados para ayudarte a generalizar las lecciones, de manera que puedas com­prender que cada una de ellas se aplica por igual a todo el mundo y a todo lo que ves.

La transferencia del entrenamiento para adquirir una percep­ción verdadera no procede del mismo modo que la transferencia del entrenamiento del mundo. Si se ha logrado una percepción verdadera en conexión con una persona, situación o aconteci­miento, la transferencia total a todo el mundo y a todas las cosas es inevitable. Por otra parte, una sola cosa que se excluya de la percepción verdadera imposibilita sus logros en cualquier otra parte.

Algunas ideas del curso te resultaran difíciles de creer, otras tal vez te sorprendan.  Nada de eso importa.  Se te pide que las apliques tal como se te indique.  No se te pide que las juzgues.  Se te pide que las uses.  Así cobraran sentido para ti y te demostraran que son verdad.

No tienes que creer en las ideas, no tienes que aceptarlas y ni siquiera tienes que recibirlas con agrado. Puede que hasta te opongas vehementemente a algunas de ellas. Nada de eso importa, ni disminuye su eficacia

La naturaleza misma de la percepción verdadera es que no tiene límites.
Es lo opuesto a la manera en que ves las cosas ahora.

Sean cuales sean tus reacciones hacia ellas, úsalas. No se requiere nada más.  

Yo se todo?


La declaración de ignorancia (ontología del lenguaje)

Pareciera que decir «No sé» fuese una declaración sin mayor trascendencia. Alguien podría incluso argumentar que no se trata de una declaración, sino de una afirmación y, en algunos casos, efectivamente puede ser considerada como tal (cuando, por ejemplo, la comunidad —cualquiera que ella sea— establece consensual-mente criterios que definen con claridad para sus miembros quién sabe y quién no sabe). Ello, sin embargo, no siempre acontece y, es más, en muchas ocasiones tampoco es posible alcanzar ese consenso.
La experiencia nos muestra cuántas veces solemos operar presumiendo que sabemos, para luego descubrir cuan ignorantes realmente éramos. Uno de los problemas cruciales del aprendizaje es que muy frecuentemente no sabemos que no sabemos. Y cuando ello sucede, simplemente cerramos la posibilidad del aprendizaje y abordamos un terreno pleno de posibilidades de aprender cosas nuevas, como si fuera un terreno ya conocido. Cualquier cosa nueva que se nos dice, queda por lo tanto atrapada en lo ya conocido o en la
descalificación prematura. Cuantas veces nos hemos visto exclamando:

«¡Sobre esto yo sé!» o

«Esto es el viejo cuento de…»

para luego, mucho más tarde, comprobar que escuchábamos presumiendo que sobre aquello sabíamos, y descubrir que nos habíamos cerrado a una posibilidad de aprendizaje. Y hay quienes podrán morir sin que logremos convencerlos de que no saben. Declarar «No sé» es el primer eslabón del proceso de aprendizaje. Implica acceder aquel umbral en el que, al menos, sé que no sé y, por lo tanto, me abro al aprendizaje. Habiendo hecho esa primera declaración, puedo ahora declarar «Aprenderé» y, en consecuencia, crear un espacio en el que me será posible expandir mis posibilidades de acción en la vida. Nuestra capacidad de abrirnos tempranamente al aprendizaje, a través de la declaración «No sé», representa una de las fuerzas motrices más poderosas en el proceso de transformación personal y de creación de quienes somos.

Ontología del Lenguaje – Rafael Echeverría

La meditación del perdón

Los integrantes de la pareja se sientan frente a frente y cada uno centra primero su mente como en una meditación común, aquietando y ablandando también el vientre.

Luego cada cual llevará a su mente y a su corazón la imagen de alguien por quien alberque algún resentimiento. Permitirá que se genere en él un cuadro, una idea, un sentimiento sobre la persona allí albergada. En ese momento, notar qué siente su corazón: qué temor, ira o sensación cualquiera se experimenta. Sea lo que fuere, ablandarse y decir en silencio: “Te perdono, te perdono por cualquier dolor que me hayas causado en el pasado, intencionalmente o no, con tus palabras, tus pensamientos o tus actos. No importa cómo me haya herido en el pasado, te perdono.”

Abrirse a la posibilidad del perdón es permitir que el resentimiento pueda transitar, el corazón se libere de él y  uno se alivie y pueda vivir mejor. “Te perdono: ¡es tan doloroso apartar a alguien de nuestro corazón! Te perdono.”

Permite que ese ser siga su camino tocado por la bendición de tu perdón.

Ahora, deja que entre en tu mente, a tu corazón y dile: “Te pido que me perdones. Te pido que me dejes entrar nuevamente a tu corazón. Perdóname por cualquier dolor que yo te haya causado en el pasado, intencionalmente o no, con mis palabras, mis pensamientos o mis actos. No importa cómo te haya dañado o herido, no importa cuál fue el temor o la confusión míos que te provocaron dolor, te pido que me perdones”.

Sé tocado por el perdón, permíteme ser perdonado, ingresar de nuevo al corazón de esa persona. Deja que el perdón colme tu corazón. Si tu mente se adelanta con juicios y recriminaciones contra ti mismo, simplemente observa cuan despiadado eres contigo.   Deja que tu corazón se una al otro corazón en el perdón.

Permite que ese ser siga su camino tocado por la bendición de su propio perdón.

Ahora, albérgate a ti mismo en tu propia mente, en tu corazón. ¡Es tan doloroso estar fuera del propio corazón! Dile a tu propio ser: “Te perdono”. Emplea tu nombre de pila y repite: “Te perdono….”

No importa cuán duros sean los pensamientos que tu mente dirija contra ti, sostenlos con suavidad. Deja que la blandura toque tus juicios con el perdón. Deja que el perdón colme tu cuerpo con cariño y cuidado. Báñate en tu misericordia y en tu bondad. Permítete ser amado. Retorna tu ser a tu corazón.

Que a todos toque el poder del perdón.

Que todos los seres estén libres del sufrimiento.

Que todos los seres conozcan el júbilo de su auténtica naturaleza.

Que todos los seres estén libres del sufrimiento.

Que todos los seres conozcan la paz.

Que podamos sanar el mundo tocándolo con el perdón.

Que podamos sanar nuestros corazones y los corazones de las personas a quienes amamos.

Que todos los seres estén libres del sufrimiento.

 

 

 

 

Abandono y codependencia

codependenciaA menudo, los codependientes han sido objeto de algún tipo de abuso físico o verbal, o sufrieron el abandono de uno de sus padres, o de ambos. El codependiente busca alivio en alguna adicción para anestesiarse de su dolor. A veces lo hace a través de relaciones disfuncionales y, muchas veces, dañinas; o mediante adicciones al dinero, el sexo, la ira, las drogas, la bebida, etc. El codependiente está atado a lo que le sucedió en su familia de origen y se siente internamente torturado por ello, aunque la mayoría de las veces no se da cuenta de lo que le está sucediendo.

Los niños que crecieron sin haber escuchado mensajes importantes de sus padres, mensajes de amor, ratificación o confianza, son niños disfuncionales. Debido a ello al crecer se sienten abandonados, su baja autoestima les impulsa a buscar la aprobación de otras personas para sentirse mejor consigo mismos. A veces, su hambre de amor y aprobación es tan grande que están dispuestos a soportar cualquier cosa con tal de recibir migajas de cariño y atención. La sanación de estos niños, algunos con más de 50 años, necesita de dos cosas: amor y firmeza. Amor incondicional, dado y recibido sin esperar nada a cambio; y firmeza para no ceder ante las llamadas de atención, chantajes y manipulaciones en forma de víctima, salvador, juez-perseguidor-verdugo.

Cuando los niños abandonados crecen y se hacen padres se convierten en lo contrario a lo que han vivido con sus respectivos padres. Son inflexiblemente dependientes de sus hijos, concediéndoles toda su atención y caprichos, están excesivamente pendientes de cuando sus hijos lloran. Sus hijos nunca son culpables de nada cuando les ocurre algo en el colegio con los profesores u otros niños. Les obligan a vivir en una burbuja de amor impidiéndoles que les llegue el más mínimo dolor. Estos padres sobreprotectores se sumergen en sus hijos olvidándose de sus parejas o trabajo, para después darse cuenta, cuando crecen los niños, que o bien no tienen personalidad propia o bien son unos tiranos que no saben vivir en sociedad ni ocuparse de sus propios asuntos, son unos perfectos inútiles con sus propias emociones y problemas. Pero, sobretodo, se sorprenden de que sus hijos les odian.

Para recordar:

Los codependientes son como los yonkies. Deben aprender que el amor no se mendiga ni se posee.

Sólo la iluminación puede salvar al codependiente.

Escuela Tantra Sivaita

Acerca del Ego y los elogios

Ego…Recuerda la clase de sentimiento que experimentas cuando alguien te elogia, cuando te ves aprobado, aceptado, aplaudido… Y compáralo con el sentimiento que brota en tu interior cuando contemplas la salida o la puesta del sol, o la naturaleza en general, o cuando lees un libro o ves una película que te gustan de veras. Trata de revivir este último sentimiento y compáralo con el primero, el producido por el hecho de ser elogiado. Comprende que este primer tipo de sentimiento proviene de tu propia “glorificación” y “promoción” y es un sentimiento mundano, mientras que el segundo proviene de tu propia realización y es un sentimiento anímico.

Veamos otro contraste: recuerda la clase de sentimiento que experimentas cuando obtienes algún éxito, cuando consigues algo que anhelabas, cuando “llegas arriba”, cuando vences en una partida, en una apuesta o en una discusión. Y compáralo con el sentimiento que te invade cuando disfrutas realmente con tu trabajo, cuando de veras te absorbe por entero la tarea que desempeñas. Y observa, una vez más, la diferencia cualitativa que existe entre el sentimiento mundano y el sentimiento anímico.

Y todavía otro contraste más: recuerda lo que sentías cuando tenías poder, cuando tú eras el jefe y la gente te respetaba y acataba tus órdenes, o cuando eras una persona popular y admirada. Y compara ese sentimiento mundano con el sentimiento de intimidad y compañerismo que has experimentado cuando has disfrutado a tope de la compañía de un amigo o de un grupo de amigos con los que te has reído y divertido de veras.

Una vez hecho lo anterior, trata de comprender la verdadera naturaleza de los sentimientos mundanos, es decir, los sentimientos de autobombo y vanagloria, que no son naturales, sino que han sido inventados por tu sociedad y tu cultura para hacer que seas productivo y poder controlarte. Dichos sentimientos no proporcionan el sustento y la felicidad que se producen cuando contemplas la naturaleza o disfrutas de la compañía de un amigo o de tu propio trabajo, sino que han sido ideados para producir ilusiones, emoción… y vacío.

Trata luego de verte a ti mismo en el transcurso de un día o de una semana y piensa cuántas de las acciones que has realizado y de las actividades en que te has ocupado han estado libres del deseo de sentir esas emociones e ilusiones que únicamente producen vacío, del deseo de obtener la atención y la aprobación de los demás, la fama, la popularidad, el éxito o el poder.

Fíjate en las personas que te rodean. ¿Hay entre ellas alguna que no se interese por esos sentimientos mundanos? ¿Hay una sola que no esté dominada por dichos sentimientos, que no los ansíe, que no emplee, consciente o inconscientemente, cada minuto de su vida en buscarlos? Cuando consigas ver esto, comprenderás cómo la gente trata de ganar el mundo y cómo, al hacerlo pierde su vida. Y es que viven unas vidas vacías, monótonas, sin alma…

Propongo a tu consideración la siguiente parábola de la vida: un autobús cargado de turistas atraviesa una hermosísima región llena de lagos, montañas, ríos y praderas. Pero las cortinas del autobús están echadas, y los turistas, que no tienen la menor idea de lo que hay al otro lado de las ventanillas, se pasan el viaje discutiendo sobre quién debe ocupar el mejor asiento del autobús, a quién hay que aplaudir, quién es más digno de consideración. .. Y así siguen hasta el final del viaje.

Anthony de Mello